La mayoría de las personas no consume la fibra suficiente, pese a que este nutriente es clave para la digestión, el control del colesterol y la prevención de enfermedades como diabetes tipo 2, males cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Expertos en nutrición coinciden en que no se trata de cambiar toda la dieta de golpe, sino de hacer ajustes sencillos y sostenibles. Aquí te dejamos cuatro formas prácticas de subirle a la fibra sin complicarte la vida.
1. Haz cambios pequeños, pero constantes. 🥪
No necesitas reinventar tus comidas. Empieza por sustituir productos refinados por integrales: pan integral en lugar de pan blanco, arroz integral por arroz blanco o pasta integral en vez de la normal.
También puedes sumar fibra añadiendo verduras a tus platillos o cambiando la mayonesa por aguacate en los sándwiches.

2. Elige mejor tus snacks. 🍿
Las botanas también cuentan. Las palomitas de maíz naturales son un cereal integral con buena cantidad de fibra.
Las mezclas de nueces y fruta deshidratada son otra gran opción, solo ojo con los extras azucarados.
Guacamole, hummus, frijoles y garbanzos no solo aportan fibra, también ayudan a la salud intestinal y al colesterol.
3. Súmala en licuados. 🥤
A diferencia de los jugos, los licuados conservan la fibra de frutas y verduras.
Un licuado con frutos rojos, espinaca, aguacate y crema de almendras puede aportar hasta 14 gramos de fibra.
Si quieres ir más allá, agrega chía o linaza, que son pequeñas pero poderosas.
4. No descartes lo congelado o enlatado. 🧊🥫
Las frutas y verduras congeladas tienen la misma fibra que las frescas, duran más y suelen ser más baratas.
Los productos enlatados también funcionan, solo revisa etiquetas, evita almíbares y enjuaga las verduras para reducir el sodio.
💬 Comer más fibra no es moda de redes ni castigo alimenticio. Son cambios simples que sí hacen la diferencia… y tu intestino lo va a agradecer. 😌✨
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