LO ESENCIAL
El arquitecto japonés Kengo Kuma, reconocido en el AD100 y ganador del Premio AD al Arquitecto del Año 2025, materializó en 2017 una vivienda que ilustra su método de integrar tradición y contemporaneidad. La llamó Pájaro Silvestre —Wild Bird Forest Lodge— y actualmente se encuentra en venta a través de Sotheby's.
La propiedad se ubica en Nagakura, cerca de Karuizawa, con vistas al volcán Asama, el más activo de la isla de Honshu. El terreno de casi 2,500 metros cuadrados alberga 240 metros cuadrados construidos que originalmente fueron pensados como espacio para recibir visitas.
En lugar de concentrar el programa en un solo volumen, Kuma dividió la casa en tres edificios independientes. Esta decisión buscaba alterar lo menos posible los corredores de movimiento de la fauna local, abundante en aves silvestres que inspiraron tanto el nombre como la forma del proyecto.

Cada estructura se abre al paisaje mediante ventanales de piso a techo. Los perfiles verticales de acero que los sostienen miden apenas 65 milímetros de grosor, una elección técnica que reduce la presencia física de la arquitectura entre los árboles.
CONTEXTO
Las cubiertas funcionan como elemento cohesionador. Construidas con vigas de madera y estructura de acero galvanizado, se inclinan en distintos ángulos y se elevan entre las copas del bosque. El propio arquitecto ha descrito el efecto como el de tejados que "flotan en el bosque", evocando el vuelo de las aves que habitan la zona.

El edificio principal, de dos niveles, descansa sobre una plataforma de madera que evita excavaciones en la ladera. Su planta baja reúne sala, comedor, cocina, baño, armario y terraza exterior. El segundo nivel concentra el dormitorio principal con sus servicios y otra terraza.
EN PERSPECTIVA
El sótano aloja una sauna, un baño con bañera independiente orientada hacia el bosque, tocador, zonas de almacenaje y espacios utilitarios como área de secado y depósito de agua. Un garaje para dos coches recibe a quienes llegan por el camino de acceso.

Dos senderos conducen a los edificios restantes, ambos de una sola habitación con estilo japandi. Esta estética, que fusiona minimalismo japonés con funcionalidad escandinava, atraviesa todo el proyecto sin necesidad de artificios decorativos.
La obra ejemplifica una postura que Kuma ha sostenido durante 36 años de práctica: la tradición arquitectónica solo permanece viva cuando se vincula con las capacidades técnicas del presente. De lo contrario, advierte el arquitecto, se reduce a "una especie de nostalgia".
Etiquetas: arquitectura, diseño, japandi, Kengo Kuma, bienes raíces de lujo, sostenibilidad, Japón, Lifestyle · Moda, belleza y lujo
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