LO ESENCIAL
La Dra. Delia Santiago-Materese ocupa el cargo de científica de programa en la División de Ciencias Planetarias de la sede central de la NASA en Washington, desde donde trabaja en el Centro de Vuelo Espacial Goddard en Maryland. Su trayectoria, que ella misma describe como "serpenteante", abarca desde la órbita terrestre baja hasta las nubes de Marte y los alrededores de Júpiter.
Nacida en España por circunstancias familiares, la investigadora tiene raíces latinoamericanas: su madre es mexicana-estadounidense y su padre, puertorriqueño. Aunque conserva apenas fotos de su breve paso por España, creció entre Texas y California, además de pasar los veranos de su infancia en San Sebastián, Puerto Rico.

Su interés por las ciencias biológicas surgió durante su juventud en California, donde inicialmente imaginó una carrera como veterinaria. Fue en la Universidad de Stanford cuando descubrió la astrobiología, una disciplina entonces incipiente que le permitió vincular la biología con la exploración espacial.
CONTEXTO
En su oficina destaca un modelo de Júpiter, más grande que una pelota de baloncesto, junto a una réplica de la nave Juno que lo orbita. También se observan pines de la misión Dragonfly sobre una mesa redonda, además de varios diplomas enmarcados en las paredes.

Santiago-Materese coordina actualmente tres líneas de trabajo: la misión Juno, que estudia el planeta gaseoso; Dragonfly, que próximamente explorará la superficie de Titán, luna de Saturno; y el programa Discovery, que agrupa múltiples misiones en el vecindario cósmico terrestre.
La científica se describe como alguien que no persigue metas únicas sino que descubre intereses diversos en el camino. "Siempre estoy buscando algo nuevo que añadir a mis experiencias", señala, "porque creo que también me aburro fácilmente".

EN PERSPECTIVA
Su enfoque de liderazgo se fundamenta en la bondad y el respeto, con la convicción de que cada integrante de un equipo aporta elementos distintivos. Esta perspectiva ha guiado su participación en proyectos que investigan la posibilidad de vida en distintos entornos del sistema solar.
El programa de Astrobiología de la agencia espacial, en el que se enmarca su trabajo, examina el origen y evolución de la vida terrestre, así como su potencial existencia en otros cuerpos celestes. La misión Dragonfly, con lanzamiento previsto para los próximos años, representa uno de los esfuerzos más ambiciosos en esta dirección al enviar un vehículo aéreo a la superficie de Titán.
Etiquetas: NASA, astrobiología, exploración espacial, científicas mexicanas, misión Dragonfly, misión Juno, Titán, ciencia
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