En pleno corazón de la estación de trenes de Shinjuku, en Tokio, los carteles publicitarios usualmente venden de todo: desde cosméticos hasta las últimas películas. Pero últimamente, algo más ha llamado la atención: mensajes de cumpleaños de chicos guapos, usualmente de alguna boy band, con fotos que parecen salidas de un sueño.

Esto no es solo una moda, ¡es un movimiento! Y tiene un nombre: oshikatsu, que proviene de las palabras japonesas “oshi” (apoyo) y “katsu” (actividad). En pocas palabras, es el fenómeno en el que los fans se entregan por completo a apoyar a su ídolo favorito, ya sea un cantante, un personaje de anime o hasta un grupo emergente. ¡Y lo hacen de todas las formas posibles! 🎤✨
Desde asistir a conciertos, comprar CDs, carteles y hasta hacer fanart, el apoyo económico es clave. Pero no todo se queda en lo material: muchos fans se dedican a compartir contenido en redes sociales, escribir historias o simplemente dar visibilidad a sus ídolos. ¡Es todo un trabajo en equipo!
Con el crecimiento del fenómeno, las empresas en Japón están frotándose las manos, viendo en oshikatsu un potencial motor económico. Después de todo, con la inflación y la recesión golpeando, ¿qué mejor que los fans para mantener el consumo vivo? Aunque el gobierno se muestra optimista con los aumentos salariales, no está claro si será suficiente para reactivar la economía por completo.

Lo curioso es que este movimiento ya no es solo de los jóvenes. ¡Las generaciones mayores también se están sumando! Un estudio de 2024 reveló que el 46% de las mujeres en sus 50s tienen su propio “oshi” al que siguen con fervor. Además, en muchas casas, son ellas las que financian el apoyo a los ídolos, rompiendo con las viejas estructuras de género.
En cuanto al dinero, ¡no es cualquier cifra! Los fans gastan un promedio de 250,000 yenes (unos US$1,736) anuales en sus actividades de oshikatsu, lo que aportaría 3,5 billones de yenes a la economía japonesa, el equivalente al 2,1% de las ventas minoristas anuales del país. 😲
A pesar de esto, algunos se preguntan si este gasto puede realmente ser la clave para sacar a Japón de la crisis. Para los jóvenes, la parte más difícil es que, con el apoyo institucional, el fenómeno podría perder parte de su atractivo. Sin embargo, muchos prefieren apoyar a índividuos menos conocidos para sentir que realmente están haciendo la diferencia.
Por último, este fenómeno ha tocado un aspecto más profundo de la sociedad japonesa: la necesidad de conexión humana. En un mundo donde las relaciones íntimas a veces parecen complicadas, el oshikatsu permite que los jóvenes encuentren validación y pertenencia sin los inconvenientes de las relaciones tradicionales. Y aunque algunos lo ven como una forma de escapismo, no cabe duda de que el oshikatsu está creando nuevas comunidades, que podrían tener un impacto real en la economía y sociedad japonesa a largo plazo.
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