El Congreso del Estado de Hidalgo se llenó de emociones al rendir un sentido homenaje al cantautor Omegar Salazar, un ícono de la región Huasteca, originario de Atlapexco, cuya obra ha marcado generaciones enteras con su poesía y su música.

Durante la ceremonia, la diputada Orquídea Larragoiti Osorio recordó la dura infancia del artista, quien pasó por internados como los de Venta Prieta y El Mexe, experiencias que lo llevaron a desarrollar una sensibilidad profunda que lo acompañó por siempre. “Compuso su primera canción por pura nostalgia… y no paró jamás”, compartió conmovida.
Y es que don Omegar fue de todo un poco: campesino, mecánico, profesor rural, autodidacta, lector voraz… pero en cada faceta supo hacer de su vida una melodía. Escribió más de 300 canciones y poemas, entre huapangos, boleros, valses, rancheras y versos populares, muchos de los cuales siguen escuchándose en plazas, radios y escenarios.
Desde los concursos que ganó en Huejutla, Tampico y Tepatepec, hasta ser nombrado hijo predilecto de Atlapexco y recibir el Premio Estatal de Artes y Tradiciones Populares en 2010, su carrera fue un reflejo de compromiso con sus raíces. Incluso dejó huella como servidor público: entre 1997 y 2000 fue presidente municipal de Atlapexco, y ahí mostró que el arte y la política pueden caminar de la mano cuando se sirve con vocación y amor por la comunidad, como dijo la diputada Larragoiti.
El presidente de la Junta de Gobierno, Andrés Velázquez Vázquez, lo describió como “un faro para quienes defienden la identidad con guitarra y poesía”, y agradeció a Atlapexco por haber dado al mundo a un hijo tan valioso. “Su legado sigue entre nosotros, porque escribió con el alma y desde el corazón”, remarcó.
En representación de la familia, Miroslava Salazar Lara, hija del artista, compartió recuerdos y agradeció este homenaje al que calificó como un gesto que honra no solo a su padre, sino también al pueblo que lo vio nacer y crecer.
También tomó la palabra la secretaria de Cultura de Hidalgo, Neyda Naranjo Baltazar, quien destacó que las canciones de Omegar siguen siendo la voz viva de un pueblo orgulloso de su historia, su lengua y sus costumbres.
La presidenta de la directiva de junio, María Guadalupe Cruz Montaño, cerró con una frase que tocó corazones: “Aunque su voz ya no suene en esta tierra, su alma sigue vibrando en cada letra que nos dejó”.
Al acto se sumaron otras y otros legisladores, como Paloma Barragán Santos, María del Rosario Guerrero Martínez, Francisco Javier Téllez Sánchez, Leonel Perusquía Muedano y Carlos Alejandro Alcántara Carbajal, quienes también reconocieron la trayectoria de este trovador que se volvió símbolo de la Huasteca.
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