La transición de Cofece a la Comisión Nacional Antimonopolio arranca con promesas de fortaleza institucional, pero bajo la sombra del gobierno federal. Consciente de la pérdida de autonomía constitucional, Marván insiste en que la nueva estructura operará con independencia técnica aunque dependa de la Secretaría de Economía.

Se recortará el número de comisionados de siete a cinco, y se elevarán las multas a empresas de 10 % a hasta 15 % de sus ingresos. También se reducirán los plazos de decisión, lo que obliga a que el nuevo órgano sea más rápido sin sacrificar rigor técnico. El personal y los recursos de Cofece serán transferidos a la nueva entidad, incluso cargando alrededor de 26 investigaciones vigentes en sectores como salud, finanzas, transporte y comercio electrónico
Marván encabeza la operación con un equipo de más de 400 personas que trabajan contrarreloj para absorber los casos existentes y garantizar una transición ordenada. El nuevo organismo estará listo para finales de 2025 una vez aprobada la integración del pleno, cuya designación dependerá del Ejecutivo y del Senado
A pesar de que el órgano pierde su autonomía como mandato constitucional, Marván sostiene que este cambio no es un retroceso, sino una adaptación necesaria al modelo internacional, alineándose a prácticas como las de Estados Unidos y la Unión Europea
La nueva autoridad se posiciona como una herramienta reforzada contra cárteles empresariales, con mayores facultades de sanción, supervisión más amplia y presupuesto propio, aunque subsiste el riesgo de intervención política directa desde la Secretaría de Economía y su aval presidencial
El legado de Cofece y su impacto en investigaciones clave ahora se transmuta en un nuevo diseño institucional que debe demostrar si realmente puede mantener su peso frente a intereses poderosos. La presión está puesta en que la implementación cumpla con las promesas de eficiencia y efectividad, en un contexto donde Morena consolidó la reforma con mayoría de votos
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