El Producto Interno Bruto de México creció apenas un 0,2 % durante el primer trimestre de 2025 frente al trimestre anterior, según datos del INEGI. Una mejora mínima que refleja una economía en estado de estancamiento.

El impulso apenas vino del sector primario, con un avance del 7,8 % en agricultura, ganadería, pesca y minería que representaron solo el 3,6 % del PIB. Las actividades secundarias e industriales cayeron 0,1 % y los servicios apenas se mantuvieron estables.
Banxico recortó en febrero su previsión de crecimiento para 2025 a 0,6 % y los analistas aún anticipan una desaceleración mayor hacia mediados de año por la política arancelaria estadounidense.
El mercado ya ajustó sus expectativas: algunos prevén que el crecimiento anual quede cercano a cero o incluso negativo, con estimaciones entre 0,1 % y −0,3 % para el año completo.
El consumo privado, motor del 70 % del PIB, retrocedió 0,2 % en marzo y siguió en caída en abril, lo que señala una debilitación del gasto interno como factor decisivo.
Aunque la economía esquivó técnicamente una recesión al evitar dos trimestres consecutivos de caída, queda claro que la falta de reformas estructurales y el entorno externo hostil mantienen al país en una precariedad crónica.
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