El gobernador del Banco Popular de China, Pan Gongsheng, adelantó en Shanghai una visión radical: un sistema monetario global multipolar donde diversas monedas soberanas compitan y se equilibren entre sí, dejando atrás el monopolio del dólar estadounidense.

La propuesta incluye el uso de bonos extraterritoriales, el lanzamiento del yuan digital y una mayor presencia del remimbi en transacciones internacionales. Incluso se propone usar los Derechos Especiales de Giro del FMI como base para futuras monedas soberanas.
Este órdago surge como reacción a las políticas financieras erráticas de Donald Trump, las cuales han depreciado el dólar frente al euro y la libra y erosionado la confianza global en su uso como reserva.
China ya impulsa el sistema CIPS (Cross‑Border Interbank Payment System) para liquidaciones internacionales en yuan y planea establecer un centro de operaciones internacional de e‑CNY en Shanghái junto con bancos extranjeros aliados.
Este eje estratégico del yuan no está exento de críticas. Reuters advierte que sin apertura del control de capitales chinos y mayor liquidez en el mercado de deuda, el yuan no puede reemplazar al dólar en el corto plazo.
El objetivo final es desplazar al dólar como hegemonía global y permitir un sistema financiero más resiliente y distribuido. Lo que está en juego no es solo una moneda sino el poder económico mundial.
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