El peso mexicano mantuvo firmeza al cierre de esta jornada, cotizando cerca de 18.60–18.59 pesos por dólar, a pesar de la tensión generada por amenazas de aranceles desde Estados Unidos. Este nivel no se veía desde julio de 2024, lo que refleja una resiliencia inesperada ante la incertidumbre comercial.

La apreciación frente a las cuatro centavos observada en sucursales bancarias y mercados internacionales sugiere que los inversionistas anticipan posibles avances comerciales con EE. UU., frente a la aplazada imposición de aranceles al cobre y otros productos estratégicos.
La apertura de la sesión mostró una ligera depreciación al cotizar en 18.68 pesos por dólar, pero rápidamente el peso recuperó territorio ganando terreno. Esto confirma que el efecto arancelario permanece contenido, por ahora, entre los jugadores de mercado.
Expertos de Banorte anticipan que la estabilidad actual responde más a un efecto estacional: en julio suele apreciarse la moneda mexicana. Sin embargo, advierten que hacia agosto podría invertirse la tendencia si no se alcanzan acuerdos comerciales.
Aunque el contexto global sigue marcado por incertidumbre, el comportamiento del peso destaca por su solidez técnica. Analistas señalan que mantiene soportes entre 18.50 y 18.70 y que cada retroceso se apoya en expectativas de negociación bilateral.
A pesar del panorama internacional volátil, el peso excede expectativas en su interacción con el dólar. Esto revela que los inversores valoran la percepción de estabilidad relativa frente a otras monedas emergentes, incluso en medio de un ciclo arancelario agresivo.
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