Contrario a la narrativa de recuperación, el crecimiento de empleo formal en México apenas se sostiene. En abril se registró una ligera recuperación en sectores industriales impulsada por procesos de nearshoring, pero el panorama general sigue siendo grave.

Estados como Nuevo León, Jalisco, Guanajuato, Chihuahua, Coahuila y Baja California han recibido inversiones que alimentan una ola de formalización laboral en la industria, aunque esta tendencia todavía no compensa las pérdidas de empleo en otras regiones y sectores.
En mayo se eliminaron 45 600 empleos formales, la peor cifra para ese mes fuera de la pandemia. Cerca de 45 mil plazas temporales fueron dadas de baja, junto con más de 500 plazas permanentes.
El sector industrial fue el único que ofreció resistencia frente a la caída general, pero el empleo formal sigue bajo presión por la incertidumbre económica, flujos decrecientes de inversión y el avance de la informalidad.
Aunque las industrias vinculadas al nearshoring generan algunos empleos formales nuevos, la tendencia nacional apunta a rezagos acumulados: la formalidad laboral se mantiene en niveles bajos, con más del 50 % de trabajadores fuera del sistema contributivo.
La esperanza de una recuperación salarial real queda siempre en el horizonte. Hasta que no se dé un impulso claro y sostenido a la inversión productiva y se frene la caída del empleo en servicios y agricultura, México continúa atrapado en un modelo laboral frágil.
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