La Fiscalía General del Estado de Chihuahua entregó los primeros seis cuerpos identificados de entre los 386 hallados en condiciones deplorables en el crematorio Plenitud, ubicado en Ciudad Juárez. De estos, cinco fueron incinerados por decisión de los familiares y uno fue sepultado. Las autoridades han evitado revelar públicamente los nombres de las víctimas ni los lugares donde se llevaron a cabo los servicios funerarios.

La cifra de cadáveres localizados en el sitio sigue aumentando. De acuerdo con Servicios Periciales y Ciencias Forenses, recientemente se sumaron tres osamentas y restos dispersos a los hallazgos previos, elevando el total a 386 cuerpos. Entre los restos humanos identificados hasta ahora, se contabilizan 213 hombres, 165 mujeres y ocho de sexo aún no determinado.
Las labores de identificación avanzan lentamente. Ayer se preveía la entrega de dos cuerpos más, mientras que otros 61 se encuentran en proceso de reconocimiento y 181 están siendo rehidratados para recuperar huellas dactilares que permitan su plena identificación. La fiscalía estatal ha reiterado que continúa la búsqueda de familiares que puedan aportar datos para cerrar los casos.
El impacto del hallazgo ha generado una respuesta masiva. El fiscal de distrito zona norte, Carlos Manuel Salas, informó que se han llevado a cabo mil 346 entrevistas con personas interesadas en conocer si sus seres queridos se encuentran entre las víctimas. De estas, 881 tienen una posible relación con el crematorio Plenitud, mientras que 465 no presentan vínculos directos con funerarias asociadas al establecimiento.
Uno de los momentos clave en la investigación ocurrió recientemente cuando agentes ministeriales, acompañados por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional, catearon la vivienda del propietario del crematorio, José Luis A.C. Con una orden judicial, ingresaron a su domicilio de dos pisos para asegurar evidencias y continuar con las diligencias del caso.
El escándalo ha expuesto una red de negligencia y fraude en el manejo de cuerpos. Se descubrió que el crematorio Plenitud era subcontratado por al menos seis funerarias locales, pero en lugar de cumplir con las cremaciones, almacenaban los cuerpos embalsamados en condiciones insalubres desde al menos marzo de 2022. Peor aún, a las familias se les entregaban urnas con materiales falsos como arena para gatos, cemento, piedras de pecera o cenizas de animales.
El caso ha conmocionado a Chihuahua y al país entero, revelando un vacío brutal en la supervisión del sector funerario. La magnitud de los hallazgos, el engaño sistemático a decenas de familias y la omisión de controles por parte de las autoridades han convertido este suceso en uno de los escándalos más atroces registrados en el estado en los últimos años.
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