La Secretaría de Educación Pública volvió a cancelar, sin previo aviso y por tercera ocasión consecutiva, la reunión pactada con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en la Ciudad de México. Pedro Hernández Morales, dirigente de la sección 9 de la CNTE, denunció la suspensión de la mesa tripartita que debía celebrarse el 10 de julio a las 11:00 horas en las oficinas de Donceles 100, calificándola como una falta absoluta de seriedad y respeto por parte de las autoridades educativas.

La tensión escaló cuando, a las 10:21 de la mañana, un funcionario de la Autoridad Educativa Federal de la Ciudad de México informó mediante un mensaje de audio que el encuentro quedaba cancelado. El magisterio disidente, ya harto del desprecio institucional, marchó desde el Hemiciclo a Juárez hasta las puertas cerradas de la SEP, donde exigieron respuestas concretas sobre el reintegro de descuentos aplicados a más de 12 mil docentes durante el paro reciente.
Durante el mitin, los maestros reclamaron también la homologación de prestaciones, como el aguinaldo, que varía dramáticamente entre entidades; el pago de bonos a jubilados; la basificación de cinco mil interinos y un aumento real en plazas docentes. La frustración se multiplicó ante la ausencia total de avances en estos puntos, así como por la omisión del incremento salarial retroactivo anunciado desde el 15 de mayo y nunca aplicado.
Los docentes afirmaron que ya no confían en la palabra de las autoridades. A pesar de acuerdos previos con el gobierno federal que garantizaban que no habría represalias laborales, los descuentos se ejecutaron sin explicación. Además, subrayaron que será a través de asambleas escuela por escuela como decidirán si asisten a la nueva fecha propuesta por la SEP para el 14 de julio, pues las tres plantadas anteriores han agotado la paciencia del gremio.
La primera cancelación ocurrió el 27 de junio bajo el argumento de incompatibilidad de agenda; la segunda, el 3 de julio, fue atribuida a la necesidad de más tiempo para revisar el pliego de demandas, el cual —según los maestros— ha sido presentado en múltiples ocasiones y es de conocimiento público. Esta tercera anulación, sin motivo aparente, confirma lo que los líderes sindicales califican como una estrategia deliberada de desgaste.
En respuesta a las protestas, la Autoridad Educativa Federal reiteró su supuesta voluntad de mantener un diálogo abierto con los trabajadores. Sin embargo, evitó justificar las cancelaciones previas y se limitó a informar que, una vez recibidas las listas definitivas de los afectados, iniciará el análisis caso por caso para proceder con los reintegros, sin ofrecer fechas ni garantías concretas de cumplimiento.
El desdén mostrado por la SEP, bajo la conducción de Mario Delgado Carrillo, alimenta un creciente malestar en el sector educativo capitalino, que hoy se enfrenta no solo a la desatención institucional, sino también a una narrativa oficial que presume diálogo, pero que en los hechos evade responsabilidades y posterga soluciones.
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