Marcelo Ebrard, actual secretario de Economía, reconoció que la relación entre México y el gobierno de Donald Trump estará marcada por tensiones constantes. Durante su intervención en el Seminario Perspectivas Económicas 2025, el funcionario dejó claro que este escenario conflictivo no es nuevo y que el país deberá prepararse para una negociación permanente.

El anuncio del nuevo arancel del 30 por ciento por parte de Estados Unidos fue interpretado por Ebrard como una maniobra de presión para obtener concesiones en favor de Washington. Recordó que una estrategia similar ya se había utilizado en enero con una tarifa del 25 por ciento, misma que finalmente fue retirada tras largas discusiones, aunque dejó entrever que el ambiente se mantendrá tenso.
En una entrevista concedida a Grupo Fórmula, Ebrard afirmó que se instalará una mesa de trabajo con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) para intentar preservar los acuerdos ya existentes y negociar nuevas condiciones. Según el funcionario, el objetivo es evitar que la presión comercial escale a una guerra de aranceles generalizada, algo que impactaría severamente a sectores clave de la economía mexicana.
Uno de los temas más delicados es el arancel impuesto al jitomate mexicano, cuya resolución se esperaba para este mismo lunes. El funcionario recordó que en 2019 México tardó seis meses en cerrar un acuerdo similar, y advirtió que esta vez el camino podría ser igual de complicado. No obstante, confía en que se podrá llegar a una solución, aunque admitió que se avecinan semanas de incertidumbre.
Ebrard se mostró cauto al hablar de posibles represalias, advirtiendo que una respuesta agresiva por parte de México solo alimentaría la narrativa proteccionista de Trump, quien no ha dudado en amenazar con extender los aranceles a otras exportaciones si no se cumplen sus condiciones.
El impacto para el campo mexicano, particularmente en productos como el jitomate, será inminente. El secretario reconoció que se afectará directamente el mercado de exportación, lo que obligará a los productores a soportar una presión económica adicional mientras se negocian los términos de un nuevo acuerdo.
A pesar del escenario adverso, Ebrard sostuvo que México tiene fortalezas económicas que lo posicionan como un socio indispensable para Estados Unidos. Insistió en que, a pesar de las tácticas agresivas de negociación de Trump, el país podrá salir adelante con determinación y sangre fría, aunque el entorno luce cada vez menos favorable bajo esta nueva administración.
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