Bruselas levantó la voz este lunes y advirtió que impondrá aranceles por 84 mil millones de dólares a importaciones provenientes de Estados Unidos si fracasan las negociaciones con el gobierno de Donald Trump, quien ha vuelto a encender la tensión económica al amenazar con una ola de gravámenes del 30 por ciento a productos europeos a partir del 1 de agosto.

El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, presentó una nueva lista de mercancías estadounidenses que serían blanco de represalias comerciales. Esta acción, según explicó ante ministros de la Unión Europea, surge tras la abrupta ruptura de las conversaciones con Washington el sábado pasado, cuando Trump elevó la presión con amenazas arancelarias directas.
La UE ya tenía preparada otra lista de productos valuada en 21 mil millones de euros como respuesta a medidas anteriores de Trump sobre el acero y el aluminio. Aunque esa lista ha sido postergada por ahora, la nueva propuesta de represalias refuerza la postura europea de que el bloque no cederá fácilmente frente a presiones unilaterales.
Los ministros europeos de comercio cerraron filas con Bruselas y acordaron una estrategia doble: continuar el diálogo hasta el último segundo, pero avanzar en paralelo con medidas defensivas. Desde Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen declaró que la UE debe estar lista para responder y no mostrarse débil, mientras que Francia urgió a desplegar herramientas contra la coerción económica si es necesario.
Sindicatos del continente se sumaron al llamado de alerta. La Confederación Europea de Sindicatos exigió medidas de emergencia para proteger empleos e ingresos, advirtiendo que la amenaza de Trump pone en riesgo la estabilidad laboral de millones. La secretaria general Esther Lynch instó a los líderes europeos a no ceder ante quienes interpretan el compromiso como una debilidad.
Mientras tanto, la Comisión Europea intensifica los contactos con funcionarios estadounidenses, apostando por una solución negociada que evite una guerra comercial. Sin embargo, reconocen que la carta enviada por Trump ha cambiado drásticamente el tono de las conversaciones y ha inyectado una sensación de urgencia inminente en el bloque comunitario.
La fecha límite se acerca y Europa se prepara para lo peor. Aunque aún mantiene abierta la puerta al diálogo, Bruselas ha dejado claro que no dudará en utilizar toda su fuerza comercial si Washington insiste en imponer nuevos obstáculos. El equilibrio global pende una vez más de un hilo, y la tensión entre dos potencias vuelve a sacudir los mercados.
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