Cientos de actores de doblaje, locutores, músicos, cineastas, animadores y modelos se reunieron el 14 de julio en el Monumento a la Revolución para exigir al Congreso que, tras tres años de omisiones, por fin regule el uso de la inteligencia artificial en la industria audiovisual. La protesta surge tras 58 intentos legislativos fallidos y una creciente sensación de abandono por parte de Morena y la Presidencia, quienes han bloqueado la discusión de propuestas clave.

El actor Alejandro Cuétara Rodríguez, secretario de Exterior de la ANDA, denunció que la tecnología avanza sin freno mientras los legisladores ni siquiera entienden el problema. Criticó que iniciativas urgentes como esta sean relegadas sistemáticamente a favor de las prioridades del oficialismo, ignorando el impacto económico y laboral que ya enfrenta el sector. Las propuestas presentadas buscan reformar leyes laborales y de derechos de autor para proteger voz, imagen e ideas de los creadores frente a su uso sin consentimiento por herramientas de IA generativa.
Liliana Barba Meinecke, presidenta de la Ameloc, advirtió que sin una regulación clara están en riesgo inmediato los empleos de mil 800 actores de doblaje y más de 20 mil personas dedicadas a la publicidad. Alertó sobre el uso de voz e imagen sin autorización, prácticas que ya se han documentado en producciones recientes como un anuncio de Santander durante la Copa Oro, donde se reemplazó el trabajo de hasta 60 personas por inteligencia artificial.
La industria audiovisual mexicana representa una derrama de 163 mil millones de pesos al PIB y genera más de 100 mil empleos directos. Pese a ello, las autoridades han desestimado las alertas. Barba Meinecke exigió que la ley garantice las tres C: consentimiento, control y compensación justa, e incluso propuso que la voz se reconozca como dato biométrico sensible para impedir su explotación sin regulación.
Cuétara insistió en que no se trata de rechazar la tecnología, sino de establecer límites éticos y jurídicos que protejan a los artistas. Mientras que otros países, como Estados Unidos y la Unión Europea, ya avanzan en marcos legales específicos, México permanece estancado en debates inconclusos y promesas vacías. En contraste, el sindicato SAG-AFTRA en Estados Unidos logró incluir en su contrato colectivo cláusulas que frenan el abuso de la IA, algo aún lejano para los creativos mexicanos.
La marcha también contó con la participación de figuras como Aurora Mijangos, Verónica López Treviño, Priscila Hernández y Axel Uriel González Pérez, quienes representaron distintas ramas del mundo creativo afectado por la omisión legislativa. Todos coincidieron en que el país necesita leyes claras y actualizadas si quiere evitar una crisis irreversible en uno de sus sectores más valiosos.
Los manifestantes hicieron un llamado urgente a que la presidenta Claudia Sheinbaum se involucre directamente y priorice esta legislación en el siguiente periodo. De lo contrario, señalaron, la tecnología no solo reemplazará empleos, sino que borrará los derechos y la dignidad de miles de profesionales cuyo único pecado fue vivir de su talento creativo.
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