Lo que pasó en #Hawái el 10 de marzo de 2024 dejó a muchos con el corazón hecho pedazos. Un hombre, que parecía llevar una vida tranquila como #quiropráctico, terminó quitándole la vida a su #familia y luego a él mismo, hundido en la desesperación por las deudas.

Paris Oda, de 46 años, ya no tenía pacientes. Aunque tenía el título, nadie acudía a su consulta. Para sobrevivir, manejaba como Uber mientras luchaba por vender dos propiedades… pero nadie se las quiso comprar. Además, debía el carro, los impuestos de hace cuatro años y la colegiatura de sus hijos. Estaba al borde del colapso.
Unos días antes de que todo se desmoronara, dejó mensajes escalofriantes. Le escribió a su esposa algo que ahora hiela la sangre: “Los niños deben irse conmigo, nadie los cuidará mejor”, y agregó: “Prefiero morir que ir a prisión por no pagar”. Incluso intentó comprar un arma de fuego… pero no lo logró.

🌙 Esa madrugada, cerca de las 2:30 AM, una de las inquilinas escuchó gritos terribles y notó que salía sangre por debajo de una puerta. Llamó al 911 de inmediato, pero como la puerta estaba cerrada, las autoridades no pudieron entrar.
Pasaron casi siete horas hasta que, a las 9:15 AM, se descubrió lo que había pasado: Paris estaba muerto en el pasillo, con un cuchillo a su lado. Dentro, su esposa Naoko y sus tres hijos —una chica de 17, un niño de 12 y una niña de 10 años— yacían sin vida en sus camas, con múltiples heridas de arma blanca. Todo apunta a que los atacó mientras dormían.

Lo más estremecedor es que las autoridades confirmaron que las víctimas intentaron defenderse. Tenían heridas en brazos y manos, señal de que lucharon con todo por salvarse.
🚨 Esta tragedia se pudo haber evitado. Si tú o alguien cercano muestra señales de crisis emocional, no te quedes callado. Pide ayuda. Denuncia. Habla.
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