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Por qué la inflación te tiene bajoneado, aunque todavía no sientas el golpe.💸😬

Esta semana los informes de #inflación nos dejaron con sentimientos encontrados: el martes parecía que todo iba “normal”, pero el jueves la cosa se puso seria y todos prestaron atención.

Si solo ves los titulares, podrías pensar que los precios están estables y disparándose al mismo tiempo. La verdad: la inflación al consumidor, la que sentimos día a día, está moderada. Algunas cosas suben, como la vivienda y la carne, mientras que otras, como la gasolina, han bajado.

Pero ojo, la inflación mayorista, la que afecta a las empresas, es otra historia. El jueves, el Índice de Precios al Productor mostró un aumento del 3,3 % interanual en julio, el ritmo más rápido desde junio de 2022, cuando los precios explotaron un 11,3 % durante la era covid-19. 😱

Los economistas ya anticipaban este repunte, en parte por los aranceles a productos importados, que están encareciendo juguetes, electrodomésticos, herramientas y otros artículos para el hogar. Wall Street, que últimamente estaba muy emocionado por la IA y los posibles recortes de tasas, se puso serio un momento: las acciones bajaron por la mañana y cerraron mayormente estables.

El hecho es que las empresas estadounidenses han estado absorbiendo esos precios más altos, sospechando que Trump podría retrasar su agenda, y también para evitar sus famosas reprensiones públicas. Pero no pueden sostener eso por siempre, y pronto los costos se trasladarán a los consumidores.

Algunos productos, como la carne, ya se están encareciendo, mientras que otros, como la gasolina, han bajado. Así funciona la cosa con los aranceles: pese a lo que dice Trump, no los pagan los gobiernos extranjeros, sino las empresas locales, y finalmente, el golpe lo sentimos nosotros.

Peter Boockvar, de Bleakley Financial Group, lo explica claro: “Los aranceles no desaparecen mágicamente. Si los precios al consumidor no suben, habrá un golpe en el margen de ganancia. Elige tu veneno”.

Y esto se complica porque la mayoría de los aumentos de costos ni siquiera vienen de productos con aranceles. Por ejemplo, la vivienda está cara porque hay pocas casas disponibles donde la gente quiere vivir. Otros básicos como café y huevos también han subido por problemas climáticos y la gripe aviar.

En los próximos meses, esos problemas de suministro se sumarán al dolor de los aranceles. Aunque Trump diga que a largo plazo los aranceles benefician al país, no hay escapatoria al impacto inmediato en los precios.

Y esto llega en un momento políticamente delicado: el descontento con Trump crece. Una encuesta de Pew muestra que su aprobación está en 38 %, mientras el 60 % está en desacuerdo. Los aranceles y la inflación que generan son un riesgo político real.

El presidente ya ha mostrado señales de molestia: esta semana pidió a Goldman Sachs despedir a su economista principal tras un informe que anticipaba que los consumidores pagarían la mayor parte de los aranceles tan pronto como en octubre. Además, estos aranceles podrían complicar otra de sus prioridades: que la Reserva Federal baje las tasas y estimule la economía.

En un evento en la Casa Blanca el jueves, Trump aseguró que la inflación está “en un número perfecto”, aunque muchos sabemos que el bolsillo del consumidor quizá diga otra cosa.

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Autor Redacción Amaneciendo

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