Estonia encendió las alarmas el viernes después de que tres aviones de combate rusos MiG-31 invadieran su espacio aéreo sobre el Golfo de Finlandia durante 12 minutos, según reportó el gobierno. Los aparatos entraron “sin permiso” y pusieron a la OTAN en acción de inmediato.

En respuesta, Italia, Finlandia y Suecia enviaron aviones de combate para reforzar el flanco oriental de la alianza. Allison Hart, vocera de la OTAN, aseguró que esto es “otro ejemplo del comportamiento temerario de Rusia y de la capacidad de respuesta de la OTAN”.
El gobierno estonio no se quedó callado: el Ministerio de Asuntos Exteriores calificó la incursión de ‘descarada’ y convocó al encargado de negocios ruso para presentar una protesta formal. La alta representante de la UE, Kaja Kallas, también la definió como una “provocación extremadamente peligrosa”.
Este incidente hizo que Estonia activara el Artículo 4 del tratado de la OTAN, que permite iniciar consultas urgentes entre los 32 miembros de la alianza para coordinar acciones conjuntas. No es la primera vez: Polonia ya lo hizo el 10 de septiembre después de que drones rusos violaran su espacio aéreo.

El primer ministro estonio, Kristen Michal, destacó: “La respuesta de la OTAN a cualquier provocación debe ser unida y fuerte. Consultar con nuestros aliados es clave para decidir los próximos pasos”. Mientras tanto, el presidente estadounidense, Donald Trump, opinó: “No me gusta. No me gusta cuando eso sucede. Podría ser un gran problema”.
Por su parte, Margus Tsahkna, ministro de Exteriores de Estonia, remarcó que Rusia ya había violado su espacio aéreo cuatro veces en 2025, y que estas pruebas de límite requieren una presión política y económica rápida. La UE, según Kallas, seguirá apoyando a sus países miembros para reforzar sus defensas con recursos europeos.
Los medios estonios señalan que los MiG-31 tenían los transpondedores apagados, lo que complicó la detección inmediata. Además, la cadena pública ERR detalló que los aviones ingresaron en la zona de la isla de Vaindloo.
Mientras tanto, en Polonia y Rumanía también se han registrado violaciones de drones rusos. Polonia derribó al menos tres drones la semana pasada, y Rumanía detectó uno mientras dos F-16 vigilaban la frontera con Ucrania. Rusia insistió en que estos incidentes no fueron intencionales y Bielorrusia los atribuyó a fallas de navegación.
Para reforzar la defensa, la OTAN ha desplazado tropas y aviones de Reino Unido, Francia, Alemania y Dinamarca hacia el este. Esta semana, un avión francés despegó en alerta ante otra posible incursión rusa, que finalmente no pasó a mayores.
La tensión entre Rusia y la OTAN sigue subiendo, y Estonia deja claro que no piensa ceder ni un centímetro de su espacio aéreo. La alianza europea y estadounidense responde con firmeza, mostrando que cualquier provocación tendrá respuesta inmediata. ⚡
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