Por fin se hizo oficial: el transporte público en el Estado de México tendrá nuevo precio, y no precisamente más barato. A partir del 15 de octubre, el pasaje mínimo costará 14 pesos, según lo publicado casi a medianoche del 10 de octubre en la Gaceta del Gobierno mexiquense. El aumento, que fue de dos pesitos, ha encendido el descontento entre los usuarios.

“Este ajuste es un golpe durísimo para muchos”, comentó Alberto, estudiante de Derecho en la UAEMéx, quien explicó que ahora gastará más de 60 pesos diarios solo para ir a clases. “Mi familia tendrá que recortar otros gastos, incluso estoy pensando si podré seguir estudiando”, lamentó.
El joven señaló que los únicos beneficiados serán los transportes informales, “los piratas”, que suelen ofrecer precios más bajos aunque en condiciones deplorables. “Esto va a afectar la calidad de vida, la autoridad no entiende que moverse no debería ser un lujo”, criticó.
De acuerdo con el documento oficial, el incremento busca “garantizar la modernización y eficiencia del servicio”, pero los usuarios consideran que subir la tarifa sin mejoras visibles solo agrava la desigualdad. El ajuste también establece que el cobro será de 25 centavos adicionales por kilómetro extra en los colectivos, mientras que los vehículos en modalidad Mixto arrancarán en 11 pesos por los primeros 10 km.

Por lo pronto, niños menores de 5 años no pagarán, y los adultos mayores con credencial del INAPAM mantendrán la tarifa anterior de 12 pesos.
Las autoridades también advirtieron que los transportistas deberán mejorar el servicio: mantener limpias las unidades, ofrecer seguro vigente al pasajero, instalar cámaras de videovigilancia, capacitar a los choferes y renovar los vehículos cuando sea necesario.
Mientras tanto, entre la gente la sensación es clara: pagar más por el mismo mal servicio no suena justo.
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