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Cómo los narcos esquivan a los buques de EE. UU. en el Caribe.💣

Aunque el gobierno de #Donald Trump pinta al #Caribe y a #Venezuela como la autopista de la muerte de drogas hacia Estados Unidos, la mayor parte del tráfico en realidad pasa por el Pacífico, según datos de EE. UU. y la ONU. 🌊

Pero eso no quiere decir que el Caribe esté libre. El mes pasado, cuando el ejército de EE. UU. atacó una lancha rápida cerca de la costa sur de República Dominicana, murieron tres personas a bordo y más de 375 paquetes de cocaína terminaron flotando en el mar, muchos con un sello rojo marcado con las letras MEN, según imágenes difundidas por la agencia antidroga dominicana.

Los 1000 kilos recuperados se sumaron a los casi 19.000 kilos de drogas que República Dominicana ya había incautado desde enero, en un año récord antes de que los buques de guerra estadounidenses llegaran a patrullar la zona.

Con la presión estadounidense en la región, los narcotraficantes están cambiando sus estrategias. Las drogas suelen viajar desde Colombia hacia islas del Caribe como Trinidad, República Dominicana y Jamaica, donde se reempaquetan y se preparan para nuevos envíos, a veces pasando por varias islas antes de llegar a lanchas rápidas o ser escondidas en buques portacontenedores rumbo a su destino final.

En Trinidad y Tobago, por ejemplo, los vuelos ilegales desde Sudamérica han aumentado porque los traficantes lanzan fardos de drogas al mar, para que sean recogidos por embarcaciones más grandes. Y en Jamaica, la policía asegura que ahora transportan dosis más pequeñas para no perder tanto si los cargamentos son confiscados. Según Patrae Rowe, jefe de la División de Investigación de Armas de Fuego y Narcóticos de Jamaica, “se usan métodos más encubiertos, como esconder la cocaína en envíos de alimentos”.

Aunque el Caribe ya no es la ruta dominante que era en los 80 —cuando series como Miami Vice mostraban a los cárteles colombianos llevando droga a Florida—, sigue siendo un centro clave de cocaína colombiana, especialmente hacia Europa, donde el precio es más alto. El Caribe incluso ha servido para llevar drogas a Róterdam, Australia y Sudáfrica, gracias a la división de tareas entre cárteles, que hace más difícil desmantelar estas redes.

Con los ocho buques de guerra estadounidenses patrullando la región, las autoridades han detectado más vuelos no autorizados que antes. Los narcotraficantes responden lanzando paquetes al mar para que los recojan y evitar ser atacados directamente. Los fardos recientes en Trinidad y otras islas muestran que vienen con cuerdas y ganchos, listos para ser sacados del agua.

Desde septiembre, EE. UU. ha destruido al menos cuatro lanchas rápidas, con un saldo de 21 muertos, supuestamente transportando drogas de “narcoterroristas”, aunque los expertos señalan que esto podría violar el derecho internacional. Las operaciones han sido en colaboración con países como República Dominicana, donde se considera un punto clave de transbordo de drogas.

A pesar de los ataques, el mercado sigue siendo gigantesco: la Guardia Costera de EE. UU. incautó casi 175.000 kilos de cocaína en alta mar durante el último año fiscal, más del doble que el año anterior, y un tercio de eso fue en el Caribe. Las cifras en Jamaica también suben: más de 2.500 kilos confiscados en 2024.

Según los expertos, el aumento de presión sobre México y la mayor demanda en EE. UU. hacen que el Caribe recupere protagonismo en el tráfico de drogas. Un kilo de cocaína en la región ronda los 3.000 dólares, y aunque la presencia militar estadounidense sube los precios, el impacto real en el mercado será visible hasta dentro de unos meses.

Como dice Alberto Areán Varela, de la ONU, “hay sobreproducción de cocaína en los países productores. Siempre habrá más para contrabandear”. Y mientras haya demanda, la ruta caribeña seguirá siendo una pieza importante en este lucrativo negocio. 💰

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Autor Redacción Amaneciendo

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