Nicolas Sarkozy, presidente francés de 2007 a 2012, comenzó este martes su condena de cinco años en la prisión de La Santé, en París, marcando la primera vez en la historia moderna de Francia que un expresidente va tras las rejas. 🏛️

Al salir de su casa, Sarkozy fue recibido por amigos y simpatizantes que cantaban el himno y gritaban su nombre, antes de ser escoltado en coche por un convoy policial rumbo a la cárcel. Se le pondrá en régimen de aislamiento para garantizar su seguridad, según informó Sébastien Cauwel, jefe de la administración penitenciaria.
El expresidente fue declarado culpable de conspirar para obtener financiamiento ilegal para su campaña de 2007 del gobierno de Muamar el Gadafi, y aunque pocos esperan que cumpla la pena completa, la sentencia ha encendido un debate intenso en todo el país. Algunos jueces han recibido amenazas de muerte, según Jacques Boulard, presidente del Tribunal de Apelación de París.
Sarkozy se mantiene firme en su inocencia y ha apelado la sentencia, asegurando en redes sociales: “Seguiré denunciando este escándalo judicial, este calvario que sufro desde hace más de diez años”. Además, en conversaciones con amigos se comparó con Alfred Dreyfus, el capitán judío acusado falsamente de espionaje en 1894, diciendo que “el final de la historia aún no está escrito”.
El expresidente, que también fue despojado de la Legión de Honor, conserva influencia dentro de su partido, Los Republicanos, y mantiene vínculos con Emmanuel Macron, a quien apoyó públicamente en las elecciones de 2022. Macron no ha comentado directamente el veredicto, pero sí condenó en redes los ataques a los jueces como “inaceptables”.

La medida de encarcelarlo inmediatamente generó críticas entre sus partidarios, quienes la consideran una humillación innecesaria para un ex jefe de Estado que no representa riesgo de fuga. François-Xavier Bellamy y Geoffroy Didier, legisladores conservadores, calificaron el fallo de “político” y un intento de degradar al expresidente.
El caso de corrupción es el más grave y complejo de los varios en los que Sarkozy ha estado involucrado, incluyendo acusaciones de tráfico de influencias y malversación de fondos de campaña. Aunque recibió tiempo para ordenar sus asuntos antes de entrar a prisión, la sentencia incluyó que no podría ser liberado mientras tramita su apelación.
El debate que ha desatado este encarcelamiento ha reavivado la discusión sobre la independencia judicial en Francia, sobre todo tras la condena de Marine Le Pen por malversación de fondos, y ha generado comparaciones con un estilo de confrontación política al estilo Trump, según Le Monde.
El apoyo público a Sarkozy creció antes de su ingreso a prisión. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, expresó “mucha tristeza” y dijo que lo visitaría, mientras Rachida Dati, ex ministra de Justicia, lo describió como “como de la familia”. Su apelación deberá resolverse antes de finales de marzo, y se ha solicitado libertad anticipada mientras se analiza el recurso.
Sarkozy sigue firme, combativo y con su historia política intacta, dejando a Francia ante un momento sin precedentes y a un país dividido entre simpatizantes, críticos y un debate candente sobre justicia y política. ⚡
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