Elon Musk volvió a generar polémica al atacar públicamente a las firmas de asesoría Glass Lewis e Institutional Shareholder Services, luego de que ambas recomendaran a los accionistas de Tesla votar en contra de su millonario paquete salarial, que podría alcanzar un billón de dólares. Durante la conferencia de resultados del tercer trimestre, el magnate acusó a las empresas de obstaculizar el crecimiento de Tesla y de actuar en perjuicio del futuro de la compañía.

El director ejecutivo defendió su compensación al afirmar que los asesores financieros han emitido recomendaciones desastrosas en el pasado, las cuales, de haberse seguido, habrían dañado gravemente a Tesla. Sus palabras se produjeron en medio de una creciente presión por parte de inversionistas y reguladores, que cuestionan la magnitud del plan salarial y las condiciones bajo las cuales fue aprobado.
El enfrentamiento no es nuevo. Glass Lewis e ISS ya habían aconsejado rechazar un paquete previo de 56 mil millones de dólares, aprobado por los accionistas pero posteriormente anulado por un tribunal de Delaware. La jueza Kathaleen McCormick consideró que algunos miembros de la junta mantenían vínculos cercanos con Musk y que los inversionistas no contaron con información suficiente para votar con transparencia.
El empresario, cuyo patrimonio supera los 480 mil millones de dólares, ha sostenido que su liderazgo es indispensable para el éxito de Tesla y advirtió que podría abandonar la compañía si no obtiene una participación accionaria con mayor poder de voto. Sin embargo, sus constantes amenazas y el tono confrontativo han provocado incomodidad entre los accionistas institucionales.
En la presentación de resultados, Tesla reportó ingresos trimestrales de 28 mil 90 millones de dólares, superando las expectativas de Wall Street, aunque con utilidades por acción menores a las previstas. Aun así, el debate sobre la compensación de Musk eclipsó las cifras financieras, generando una caída de más del 3% en las acciones tras el cierre del mercado.
El caso del paquete salarial continúa bajo revisión judicial, mientras los abogados de Tesla buscan revertir las decisiones previas y reinstalar los términos originales. De aprobarse el nuevo esquema, Musk podría recibir una de las remuneraciones más altas de la historia corporativa, consolidando aún más su poder dentro de Tesla, aunque a costa de una creciente división entre los grandes inversionistas.
El episodio refuerza la percepción de que Musk no solo domina la industria tecnológica, sino también el debate público, donde su estilo agresivo sigue marcando el pulso de las decisiones más polémicas del sector empresarial global.
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