Las compañías en Estados Unidos han estado haciendo malabares para mantener los precios bajos, aunque saben que no podrán seguir absorbiendo los costos por mucho tiempo. Los inversores ya no aceptarán márgenes de ganancia estrechos, así que las empresas buscan cómo compensar los aranceles sin espantar a los compradores.

Durante la temporada de reportes financieros, marcas como Nike anunciaron que esperan pagar 1,500 millones de dólares en aranceles este año, mientras que Mattel estimó 100 millones y Raytheon 220 millones solo en el tercer trimestre. Incluso gigantes como 3M y Halliburton están lidiando con cifras de hasta 100 y 60 millones, respectivamente.
El problema es que no siempre se puede trasladar ese gasto al consumidor. Por ejemplo, Autoliv, que vende partes para autos, asegura haber recuperado 75% de sus costos arancelarios, esperando cubrirlos por completo a fin de año. Pero General Motors, que enfrentará entre 3,500 y 4,500 millones de dólares en aranceles este año, solo ha subido los precios de sus autos menos del 1%, lo que ha reducido sus márgenes en Norteamérica del 9% al 6.2% en el tercer trimestre.
Este fenómeno refleja la esperanza de que los aranceles sean temporales y la presión de la competencia nacional. Andrew Schneider, economista de BNP Paribas, explicó que “los fabricantes de autos que no están tan expuestos a aranceles intentan ganar mercado bajando precios, presionando a los demás”.
Pero no todas las empresas están sufriendo. Cleveland-Cliffs, fabricante de acero, ha visto subir la demanda interna después de los aranceles sobre aluminio y acero en marzo, lo que eleva sus márgenes y demuestra que algunos sectores pueden beneficiarse mientras otros pierden.

En general, los datos muestran que los precios nacionales han subido ligeramente, quedando detrás de los importados, porque los fabricantes estadounidenses se han vuelto más competitivos y han podido mejorar sus márgenes, según el Laboratorio de Precios de Harvard.
Algunas empresas enfrentan golpes y ganancias al mismo tiempo. Paccar, que fabrica camiones Kenworth y Peterbilt, sufrió 75 millones de dólares en pérdidas por aranceles, solo parcialmente compensadas por recargos. Pero con un nuevo arancel del 25% sobre camiones terminados que entra en vigor el 1 de noviembre, esperan un aumento de pedidos el próximo trimestre.
Los consumidores empiezan a sentir la presión. Los muebles y artículos recreativos, sobre todo los importados de China, ya subieron de precio y los nuevos aranceles podrían encarecerlos aún más. Flexsteel, fabricante de muebles, advirtió que los aranceles podrían subir los precios, reducir la demanda y apretar los márgenes a corto plazo.
Incluso los bancos lo están notando. Timothy Spence, CEO de Fifth Third Bank, explicó que proveedores, importadores y clientes absorben cada uno un tercio de los costos, pero todos planean recuperar sus márgenes eventualmente, lo que significa que los precios seguirán subiendo poco a poco y la inflación podría mantenerse alta por más tiempo.
La diferencia entre grandes y pequeñas empresas también es notable. Las más grandes pueden presionar a sus proveedores y compartir la carga de los aranceles, mientras que los negocios pequeños, como Two Leaves and a Bud, una empresa de té en Colorado, dependen de importaciones y se ven obligados a aplazar contrataciones y subir precios para poder sobrevivir.
Michael McAdoo, socio de BCG, dice que muchas empresas absorbieron los aranceles al principio esperando que la situación se estabilizara, pero ahora “algunos presionan al proveedor extranjero, otros mejoran su operación y otros ajustan los precios”.
En resumen, los aranceles han comenzado a trasladarse al consumidor, afectando la inflación, los márgenes de las empresas y los precios del día a día. El juego apenas comienza y parece que habrá varias rondas de aumentos de precios el próximo año. ⚠️
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