Javier Milei sorprendió a todos con una victoria aplastante en las elecciones legislativas de Argentina el domingo, ganándose el apoyo de votantes desde las montañas de la Patagonia hasta los campos de la Pampa, que decidieron respaldar su ambicioso experimento económico.

El triunfo fue tan contundente que incluso Donald Trump y su gobierno en Washington lo celebraron. “Estos resultados muestran que nuestra política de paz a través de la fortaleza económica funciona”, escribió Scott Bessent, secretario del Tesoro de EU, en X, días después de anunciar un rescate de 20.000 millones de dólares para Argentina.
El propio Trump, desde Asia, comentó sobre Milei: “Tuvo mucha ayuda de nuestra parte. Estamos logrando un control fuerte en Sudamérica”.
Para Milei, un economista libertario que enfrentó semanas complicadas con inestabilidad política y financiera, la victoria era inesperada. Muchos argentinos estaban desencantados por los escándalos de corrupción y medidas de austeridad del pasado, pero aún así, su mensaje caló: prometer estabilidad y un país alejado del populismo.
“Dos de cada tres argentinos no quieren volver al pasado”, aseguró Milei en un discurso triunfal el domingo. “Somos muchísimos más los que queremos avanzar que los que quieren retroceder”.
Durante casi dos años de gobierno, Milei se ha movido rápido para reducir el tamaño del Estado: recortó cerca del 30% del gasto federal, despidió a unos 55.000 trabajadores del sector público y redujo los ministerios de 19 a 9, logrando el primer superávit en 14 años.

Su partido obtuvo más del 40% de los votos, asegurando suficiente fuerza en el Congreso para mantener sus vetos y continuar con su agenda de reformas económicas profundas. Durante la campaña, Milei no se guardó nada: llamó “kukas” a sus rivales de izquierda y defendió su capitalismo como antídoto contra el populismo y el socialismo, mientras destacaba su cercanía con Estados Unidos frente a alianzas anteriores con Venezuela.
Expertos coinciden en que la intervención de Trump fue clave. El rescate financiero de 20.000 millones de dólares ayudó a Milei a mantener estabilidad y evitar que la caída de la moneda local se convirtiera en un desastre. Según Benjamin Gedan, del Centro Stimson en Washington: “Se puede trazar una línea directa entre su visita a Estados Unidos y los resultados de las elecciones”.

Pero no todo es color de rosa: aunque la inflación bajó y el gasto público se redujo, la economía argentina se estanca, la pobreza sigue afectando a un tercio de la población y el impacto de las reformas sigue siendo incierto.
Ahora, con menos obstáculos en el Congreso, Milei planea sus “reformas de segunda generación”, centradas en el sistema laboral y fiscal. Entre sus principales propuestas: facilitar la contratación y despido de empleados, reformar el sistema de pensiones y eliminar 20 impuestos, simplificando un sistema fiscal que consideran demasiado complicado.
Muchos votantes, como Zulma Fernández, de 70 años, y Marcelo Masaglia, de 54, salieron de las urnas satisfechos: querían un cambio y una oportunidad para que las reformas de Milei continúen. Otros expertos, como Daniel Schteingart de Fundar, aseguran que gran parte del voto fue impulsado por el miedo al caos económico y la inestabilidad.
“Está claro que ahora podemos avanzar con más decisión. Lo peor ya pasó”, dijo Milei el lunes en la televisión argentina, dejando en claro que su plan es continuar transformando el país según su visión libertaria.
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