Emmanuel Macron, presidente de Francia, llegó la mañana de este viernes a Palacio Nacional, donde Claudia Sheinbaum lo recibió con una ceremonia protocolaria que buscó proyectar cercanía internacional en medio de cuestionamientos internos a su administración. El arribo ocurrió poco antes de las 9:50 horas, marcando la primera visita oficial de un mandatario francés en once años, desde la presencia de François Hollande en 2014.

Durante su conferencia matutina, Sheinbaum anunció que sostendría una reunión privada con Macron, quien concluye en México su gira por América Latina. La mandataria aseguró que tratarán temas de cooperación económica, intercambio cultural y la posible restitución de códices históricos, aunque no ofreció detalles concretos sobre avances reales, lo cual generó dudas sobre si estos encuentros pasarán más allá de gestos simbólicos.
Posteriormente, ambos líderes encabezarán una reunión con empresarios, en la que se espera discutir inversiones y oportunidades comerciales. Mientras tanto, miembros de los gabinetes de Francia y México participarán en una sesión de trabajo bilateral, donde se analizarán acuerdos en sectores estratégicos, aunque persiste la incertidumbre sobre la capacidad del gobierno mexicano para concretarlos ante su historial de decisiones centralizadas y poco claras.
Al mediodía, Sheinbaum y Macron ofrecerán una conferencia de prensa conjunta. Se prevé que la presidenta intente mostrar fortaleza diplomática, pese a las críticas por la falta de resultados tangibles en temas económicos y de seguridad dentro del país.
Más tarde, Macron se trasladará al Club de Industriales y, por la noche, sostendrá un encuentro con la comunidad francesa en México antes de dirigirse al aeropuerto para iniciar su regreso. La visita, aunque simbólicamente relevante, deja la pregunta de si derivará en compromisos firmes o quedará en otro acto protocolario sin impacto real para el país.
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