Cuando Donald Trump se lanzó de nuevo a la presidencia en 2024, una de sus cartas más fuertes fue prometer combatir la inflación y aliviar el bolsillo de los estadounidenses. Desde los mítines, culpó a Joe Biden por la subida del costo de vida y aseguró que, desde el primer día, bajaría los precios de todo: alimentos, energía, autos… todo.

Un año después, los números cuentan otra historia.
Alimentos:
En agosto de 2024, Trump apareció rodeado de leche, carne, huevos y comida envasada y declaró: “Cuando gane, bajaré los precios inmediatamente”. Pero los datos oficiales hasta septiembre de 2025 muestran un panorama diferente: en general, los alimentos subieron un 2,7% en 12 meses, con algunos productos disparados: café +18,9%, carne picada +12,9% y plátanos +6,9%.
El profesor David Ortega, experto en economía alimentaria, aclara que “el presidente tiene muy poco control sobre los precios de comida a corto plazo”. A esto se suman los aranceles a productos importados, como el café brasileño, y las políticas migratorias que afectan la mano de obra agrícola. Aunque algunos productos, como los huevos, bajaron de precio tras brotes de gripe aviar, otros, como la carne, siguen subiendo.

Electricidad:
Trump prometió en campaña reducir la factura de luz a la mitad en un año, pero la realidad es que los precios aumentaron: de 15,94 centavos por kWh en enero a 17,62 en agosto de 2025. Problemas de demanda —como los centros de datos de IA—, recortes a subsidios de energías renovables y aranceles al acero complicaron la meta. Según un funcionario de la Casa Blanca, la estrategia actual es apostar por carbón, gas y energía nuclear para estabilizar los precios.
Autos:
En septiembre de 2024, Trump prometió bajar los precios de los autos junto con los alimentos. Sin embargo, el precio promedio de un coche nuevo superó los 50.000 dólares en septiembre de 2025, frente a los 48.283 de enero. Erin Keating, de Cox Automotive, señala que los aranceles han sido un gran impulsor de la inflación automotriz, y que los precios podrían subir aún más en 2026.
Gasolina:
Quizá la promesa más concreta de Trump fue reducir el precio de la gasolina a menos de 2 dólares el galón. Hoy, el precio promedio ronda los 3 dólares, apenas un leve descenso desde que asumió, gracias a algunas medidas de impulso económico y comparaciones de precios en línea.

En resumen, aunque algunos productos como huevos o mantequilla bajaron de precio, en general la promesa de Trump de abaratar la vida cotidiana sigue lejos de cumplirse, y los factores que influyen en los costos —aranceles, fenómenos climáticos, demanda de energía— hacen que su meta sea más complicada de lo que parecía.
Al final, como dice el dicho, prometer es fácil, pero bajar precios… no tanto 😬.
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