El Banco de México reconoció que el crecimiento económico del país podría ser incluso menor al 0.6% previsto para 2025, luego de que la economía registrara una contracción en el tercer trimestre. El subgobernador Gabriel Cuadra advirtió que la actividad económica muestra un desempeño claramente por debajo de su promedio histórico, reflejando falta de impulso interno y un ambiente de incertidumbre que ha frenado decisiones de inversión.

La actividad económica cayó 0.3% anual entre julio y septiembre, según cifras del Inegi, un dato que contradice el optimismo que mantiene el Gobierno Federal sobre el desempeño económico. El propio Banxico explicó que esta debilidad ya está generando presiones en la inflación de servicios, que se ha mantenido terca y persistentemente elevada, evidenciando que los problemas de fondo no se están corrigiendo.
Uno de los factores clave detrás del estancamiento es la inversión privada, que muestra una tendencia negativa tanto en maquinaria y equipo como en construcción. Según Cuadra, el sector empresarial mantiene un ánimo pesimista desde hace meses, reflejado en indicadores de confianza que no repuntan. Las decisiones de inversión se están posponiendo, lo cual agrava el deterioro del crecimiento económico en un contexto donde la administración federal insiste en transmitir una narrativa de estabilidad.
El consumo tampoco ofrece un panorama alentador. Aunque el gasto en bienes importados luce un ligero dinamismo, impulsado en parte por la apreciación del tipo de cambio, el consumo de bienes y servicios nacionales permanece estancado. Para Banxico, esto evidencia un enfriamiento de la demanda interna, que debería ser uno de los pilares del crecimiento pero que no ha logrado recuperarse.
Las exportaciones continúan siendo el único soporte claro de la economía mexicana y, aun así, su crecimiento se concentra en unos pocos sectores, principalmente computadoras y equipo de cómputo vinculados al auge de la inteligencia artificial en Estados Unidos. Banxico recordó que este impulso no es generalizado y que la economía no puede depender de un número tan reducido de rubros mientras la inversión interna se desploma.
El avance de las exportaciones obedece también a que más empresas se han visto obligadas a cumplir estrictamente con las reglas del T-MEC para evitar problemas con los aranceles, un proceso que elevó la proporción de bienes que entran legalmente al mercado estadounidense. Sin embargo, esta mejora técnica no compensa la falta de dinamismo industrial y el enfriamiento del mercado interno, factores que el Gobierno Federal tiende a minimizar en su discurso público.
Frente a este escenario, Banxico señaló que el margen para recortar tasas existe, pero advirtió que los nuevos impuestos aprobados por la administración federal podrían presionar nuevamente los precios, lo que limitaría el espacio para aplicar una política monetaria más flexible. La combinación de crecimiento débil, inversión deprimida e inflación persistente apunta a un 2025 mucho más complicado de lo que la narrativa oficial reconoce.
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