La inflación en México retomó fuerza durante la primera quincena de noviembre, alcanzando 3,61% anual según el Índice Nacional de Precios al Consumidor del Inegi. Aunque el dato parece moderado, marca un cambio de dirección frente al comportamiento de octubre, cuando el indicador se mantuvo en 3,57% y el sector agropecuario registró variaciones mínimas.

El repunte se concentró principalmente en el encarecimiento de la electricidad y del transporte colectivo en diversas regiones. El fin del esquema de tarifas eléctricas de verano en 11 ciudades elevó los recibos de luz, mientras que los ajustes en el transporte público también empujaron al alza los costos para las familias. A estos incrementos se sumaron mayores precios en loncherías, fondas, torterías, taquerías y servicios profesionales, reflejando una presión más amplia en el consumo cotidiano.
En contraste, la inflación no subyacente se ubicó en 1,29% anual, compensada parcialmente por descuentos aplicados durante el Buen Fin, de acuerdo con el Centro de Estudios Económicos de Banamex. Sin embargo, la inflación subyacente —que marca la tendencia de mediano plazo— avanzó a 4,32%, lo que confirma que las presiones internas siguen vigentes y podrían mantenerse durante los próximos meses.
El mercado prevé que la tendencia alcista continúe hacia finales de año y se prolongue hasta el arranque de 2026. El propio Centro de Estudios Económicos de Banamex anticipa un repunte adicional en los primeros meses del próximo año debido al impacto de incrementos impositivos y al nuevo ajuste del salario mínimo, previsto alrededor de 11%. Esta combinación, advierten, podría mantener elevados los costos laborales y sostener presiones adicionales sobre los precios.
Con este escenario, la atención se dirige ahora al Banco de México, que anunciará su próxima decisión de política monetaria el 18 de diciembre. Será el último ajuste de un año marcado por recortes a la tasa de interés en un intento por apuntalar el consumo en medio de la desaceleración económica. No obstante, analistas como Gabriela Siller, de Banco BASE, advierten que ante el repunte inflacionario y los riesgos persistentes, el banco central debería evitar nuevos recortes independientemente de la postura que adopte la Reserva Federal de Estados Unidos.

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