Este miércoles, el Congreso mexicano dio luz verde a los aranceles de hasta 50% para productos importados de China y otros países con los que México no tiene tratado comercial. La medida, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, busca fortalecer la industria nacional y reducir el déficit comercial con China, aunque también llega en un momento de fuerte presión de Estados Unidos.

La votación en la Cámara de Diputados se dio por la mañana, mientras que el Senado aprobó el proyecto por mayoría abrumadora: 76 votos a favor, 5 en contra y 35 abstenciones. Se espera que Sheinbaum firme la ley para que entre en vigor en enero. Los aranceles aplicarán a piezas de autos, textiles, muebles, plásticos, acero y aluminio, entre otros productos.
Aunque algunos podrían pensar que esta decisión es para complacer a Washington, Sheinbaum ha dejado claro que la intención es impulsar la manufactura mexicana y disminuir la dependencia del gigante asiático. China, recordemos, es el segundo mayor exportador a México, con ventas por 130.000 millones de dólares el año pasado (Estados Unidos vendió 334.000 millones).

El gobierno chino reaccionó rápido, denunciando los gravámenes y advirtiendo que México debería “pensarlo dos veces”. El Ministerio de Comercio de China señaló que los nuevos aranceles “perjudicarían sustancialmente” a su país y a otros socios comerciales de México, instando a corregir “prácticas erróneas de unilateralismo y proteccionismo”.
Por su parte, Washington ha presionado a México para que se distancie de China, alegando que el país se ha convertido en una “puerta trasera” para la entrada de productos chinos a Estados Unidos. La Casa Blanca ya aplicó aranceles a productos mexicanos fabricados con piezas chinas, lo que ha llevado a algunas empresas a cambiar sus cadenas de suministro con ayuda del gobierno mexicano.
En la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, se reafirma que Washington busca ser el socio predilecto en el hemisferio occidental y limitar la influencia de China en la región. México y Estados Unidos son los mayores socios comerciales, con un intercambio de 840.000 millones de dólares el año pasado, siete veces más que con China.
Algunos legisladores, como Alejandra Barrales, advierten que estos aranceles podrían subir los precios para los mexicanos, sobre todo en el sector automotriz, y que el país queda atrapado entre la disputa de las dos economías más grandes del mundo.
“Con esta propuesta, México estaría definiendo con quién va a jugar y tomando partido en una disputa que no se ve nada sencilla”, comentó Barrales antes de la aprobación de la medida.
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