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#Saks se desploma bajo el peso de su #deuda y arrastra a íconos del lujo a la quiebra

Saks Global Enterprises se declaró en bancarrota este miércoles 14 de enero en Texas, acogiéndose al Capítulo 11 para enfrentar una combinación de pérdidas crecientes y una carga de deuda que terminó por asfixiar al histórico minorista de lujo. La empresa agrupa a Saks Fifth Avenue, Bergdorf Goodman y Neiman Marcus, marcas emblemáticas que durante décadas definieron el consumo de alta gama en Estados Unidos.

La decisión llega poco más de un año después de que los inversionistas de deuda inyectaran miles de millones de dólares para financiar la adquisición de Neiman Marcus, una operación que rápidamente mostró fisuras. En cuestión de meses, esos instrumentos se depreciaron de forma alarmante y, hacia finales de 2025, Saks dejó de cubrir más de 100 millones de dólares en pagos de intereses, una señal clara de que el modelo financiero había entrado en una zona crítica.

Como parte del proceso, la compañía nombró a Geoffroy van Raemdonck, exdirector ejecutivo del Grupo Neiman Marcus, como nuevo director general, en sustitución de Richard Baker, quien renunció un día antes de la declaración de quiebra. La nueva administración anunció una revisión profunda de la huella operativa del grupo, con la intención de concentrar inversiones solo en áreas con potencial de largo plazo, un eufemismo que anticipa recortes y reconfiguraciones.

Saks informó que logró asegurar alrededor de 1.750 millones de dólares en financiamiento, incluidos 1.500 millones aportados por un grupo ad hoc de tenedores de bonos senior garantizados. Con estos recursos, la empresa asegura que sus tiendas seguirán abiertas y que mantendrá los pagos a proveedores, la nómina y los beneficios de los empleados durante el proceso judicial, aunque el margen de maniobra luce limitado.

El plan contempla además una financiación de deudor en posesión por 1.000 millones de dólares, sujeta a aprobación judicial, que permitiría sostener las operaciones mientras se ejecuta la reestructuración. A esto se sumarían otros 500 millones de dólares una vez que la empresa salga formalmente de la quiebra, algo que Saks prevé para finales de este año, siempre y cuando el proceso no se complique con disputas entre acreedores.

La bancarrota marca un punto de quiebre para una empresa con más de 150 años de historia. Desde la apertura de su tienda insignia en la Quinta Avenida de Nueva York en 1924, Saks se consolidó como una puerta de entrada a la alta costura para generaciones de consumidores. Sin embargo, el auge de la venta directa al consumidor por parte de las propias marcas de lujo y los problemas internos de gestión dejaron a la cadena rezagada frente a un mercado que cambió más rápido que su estructura.

En los últimos meses, la situación se deterioró con rapidez. Saks recortó su previsión anual en octubre tras reportar una caída de 13 por ciento en ingresos interanuales durante el segundo trimestre, afectada por errores en la gestión de inventarios y una desaceleración en la demanda. De acuerdo con documentos judiciales, el financiamiento obtenido en verano fue insuficiente para normalizar el flujo de mercancías antes de la temporada navideña, sellando así un desenlace que expone el fracaso de una estrategia basada en deuda excesiva y ajustes tardíos.

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Autor Eduardo Martinez

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