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¿Y ahora qué, #Cuba? El reto de sobrevivir sin su #gasolina de confianza. ⛽🌎

Durante décadas, Cuba ha salido a flote gracias al apoyo de aliados clave. Primero fue la Unión Soviética, luego Venezuela tomó la estafeta y, más recientemente, México ha entrado al quite con lo que llama “ayuda humanitaria”. Pero el tablero mundial se está moviendo rápido… y la isla vuelve a estar contra las cuerdas.

La destitución de Nicolás Maduro en Venezuela, impulsada por el gobierno de Donald Trump, le dio a Estados Unidos una nueva carta fuerte frente a uno de sus viejos rivales: Cuba. Hoy, la isla depende casi por completo del petróleo importado, una dinámica que mantiene desde abril de 1960, cuando empezó a intercambiar apoyo político por energía.

El problema es que Washington cerró la llave del crudo venezolano y además ha presionado a México y Rusia, los otros grandes proveedores, para que reduzcan sus envíos. El resultado: Cuba tendría menos de dos meses de petróleo disponible. Los apagones ya son cosa diaria, la economía sigue en picada y las protestas han ido en aumento, pese al fuerte aparato de seguridad del régimen.

Aun así, no sería la primera vez que Cuba sobrevive a una tormenta perfecta.

Cuando ya parecía el final… y no lo fue

El autor recuerda haber estado en La Habana en 1989, poco antes de la caída del Muro de Berlín, cuando Mijaíl Gorbachov viajó a Cuba para advertirle a Fidel Castro que el respaldo soviético tenía fecha de caducidad. En ese entonces, la Unión Soviética era el principal proveedor de petróleo, tal como lo fue Venezuela hasta hace poco.

En 1991, la URSS se desmoronó y retiró miles de soldados de la isla. Sin apoyo soviético, todo apuntaba al colapso, pero aunque vinieron años durísimos —escasez, migración masiva y crisis— el gobierno cubano logró mantenerse en pie.

Por eso, advierte el columnista, quizá los rumores sobre el fin de Cuba estén, otra vez, exagerados, como diría Mark Twain.

Una isla aislada del mundo financiero

Hoy, Cuba no pinta en los mercados globales. Su bolsa lleva más de 60 años congelada, tras la nacionalización de industrias —muchas de ellas estadounidenses— después de la revolución de 1959. No aparece en índices financieros, ni siquiera en los de mercados emergentes, y invertir ahí es prácticamente imposible para inversionistas comunes en Estados Unidos.

El aislamiento se explica, en gran parte, por la historia: Eisenhower inició las sanciones, Kennedy las endureció tras la crisis de los misiles de 1962 y, aunque Barack Obama relajó algunas, el bloqueo nunca desapareció del todo.

Aunque en 1959 Fidel Castro negó ser comunista, para los años 60 Cuba ya era aliada total de la Unión Soviética. Y tras el colapso soviético, Castro incluso criticó a Gorbachov por la “perestroika”, defendiendo una línea marxista-leninista pura.

Petróleo, aliados y supervivencia

Aislada de Estados Unidos y con una postura históricamente anticapitalista, Cuba buscó aliados poco convencionales. Desde los años 60 ha tenido presencia política, militar y médica en países como Nicaragua, Bolivia, Chile, Angola, Argelia, China y Venezuela.

Ese entramado le permitió intercambiar azúcar, servicios y apoyo político por petróleo. Y aunque el bloque soviético desapareció, Rusia —bajo Vladimir Putin— sigue cerca, y en Venezuela, servicios cubanos ayudaron a mantener a Maduro en el poder.

De una forma u otra, Cuba siempre ha conseguido petróleo”, explica Jorge Piñon, experto en energía de la Universidad de Texas.

Hasta hace medio año, Venezuela era el principal proveedor, con apoyo adicional de Rusia y México. Pero las sanciones, la guerra en Ucrania y la caída en la producción venezolana cambiaron el panorama.

México entra en escena 🇲🇽

Ante ese vacío, México tomó mayor relevancia en 2024, aunque los datos no son del todo claros por el uso de buques fantasma. Aun así, Piñon reporta una fuerte caída en los envíos mexicanos en los últimos meses, justo después de que Marco Rubio visitara Ciudad de México en septiembre.

Bajo presión de Trump —por aranceles y el tema del narcotráfico—, la presidenta Claudia Sheinbaum hizo concesiones, sin dejar de insistir en la soberanía nacional. México ha defendido sus envíos a Cuba como “ayuda humanitaria”, canalizada a través de Pemex y su filial Gasolinas Bienestar.

A inicios de este mes, el petrolero Ocean Mariner descargó 85 mil barriles en La Habana, y Sheinbaum aseguró que habrá más envíos, además de ofrecerse como intermediaria entre Cuba y Estados Unidos.

Eso sí, con los volúmenes actuales, México no puede sostener solo a la economía cubana. El desenlace sigue siendo una incógnita.

Lo único claro es que esta historia de petróleo, poder y geopolítica entra en un nuevo capítulo, con Cuba, una vez más, en el centro del huracán 🌪️🛢️.

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Autor Redacción Amaneciendo

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