Durante décadas, gran parte del océano vivió en un limbo legal: no era de nadie y, al mismo tiempo, era de todos. ¿El resultado? Poca protección y muchas lagunas para explotar recursos sin reglas claras. Eso acaba de cambiar.

Desde enero entró en vigor el llamado “Tratado de Alta Mar”, un acuerdo internacional que establece normas obligatorias para proteger la biodiversidad marina en aguas que están fuera de la jurisdicción de cualquier país. Hablamos de nada menos que el 64 % de los océanos del planeta, una extensión gigantesca que hasta ahora funcionaba prácticamente como territorio sin ley.
El tratado se activó tras ser ratificado por 60 países, el mínimo necesario, y hoy ya suma 85 naciones, aunque con ausencias importantes como Estados Unidos y Argentina.
áreas protegidas en aguas internacionales 🐋🌍
Uno de los cambios más relevantes es que por primera vez se podrán crear áreas marinas protegidas en alta mar. Según especialistas de WWF, esto abre la puerta a proteger zonas clave que hasta hoy estaban fuera de cualquier esquema de conservación.
Un ejemplo claro es el de las cordilleras submarinas de Nazca, en el Pacífico oriental, una región de alto endemismo, donde habitan especies que no existen en ningún otro lugar del planeta. Ahí viven, por ejemplo, ballenas azules únicas en el mundo, con rutas migratorias distintas y hasta vocalizaciones propias, además de un fuerte significado espiritual para comunidades indígenas.
reglas claras y beneficios compartidos 🧬📊
El tratado también busca que los beneficios del uso de recursos genéticos marinos —como bacterias, corales o esponjas usadas en medicina, cosmética o biotecnología— se compartan de forma más equitativa, especialmente con países en desarrollo.
Además, establece la obligación de realizar estudios de impacto ambiental para actividades que puedan dañar los ecosistemas marinos, algo clave si se considera que solo conocemos entre el 5 % y 7 % de las especies del océano, aunque se estima que existen millones.
Otro punto importante es la transferencia de tecnología y conocimiento, para que más países puedan investigar y proteger zonas que hoy ni siquiera saben que existen.
no es la solución mágica, pero sí un gran paso ⚠️
El tratado no resuelve todo. La pesca ilegal, por ejemplo, sigue siendo un reto enorme: cada año se capturan ilegalmente entre 11 y 26 millones de toneladas de pescado en el mundo. Sin embargo, el acuerdo ordena el tablero, reconoce otros tratados existentes y crea un marco común para avanzar.
En pocas palabras, el mundo por fin tiene una ley para cuidar el alta mar, uno de sus mayores tesoros naturales. Ahora el reto es que más países se sumen y que las reglas pasen del papel al océano, para que la protección sea real y no solo una buena intención 🌎💙.
amaneciendo.com.mx Tu ventana al mundo