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Cocinar con leña, #apagones eternos y #gasolina contada: #Cuba revive fantasmas del Periodo Especial.🔥⚡

En patios improvisados y entre bloques de cemento, familias cubanas vuelven a cocinar con carbón y leña. Así lo hace Elizabeth Contreras, pensionista de 68 años, quien prepara comida para tres familias de su barrio en el suroeste de La Habana, ante la falta de gas y los constantes apagones. “Nos estamos ayudando entre vecinos”, cuenta, mientras remueve el carbón.

La escena se repite en distintos puntos del país. Cuba atraviesa su peor racionamiento de combustible en décadas, una crisis energética que se arrastra desde mediados de 2024 y que en 2026 pinta con rumbo incierto. El propio presidente Miguel Díaz-Canel advirtió el 5 de febrero que vienen “tiempos difíciles” y anunció un plan extraordinario de ahorro energético.

El panorama se complicó aún más tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero. A partir de ahí, el gobierno de Donald Trump activó medidas que limitan la llegada de petróleo a la isla, incluyendo presiones a países que suministren crudo. Venezuela, aliado clave durante dos décadas, quedó prácticamente fuera del tablero, y también se redujo el flujo desde México.

A esto se suman plantas termoeléctricas obsoletas, problemas productivos y falta de divisas para comprar combustible en el mercado internacional. Mientras La Habana atribuye el colapso al embargo estadounidense vigente desde los años 60, en la calle la comparación es inevitable: el Periodo Especial de los 90.

Esto se siente peor”, dice Contreras. Como entonces, hay apagones de hasta 18 horas, transporte limitado y una vuelta forzada a soluciones básicas. El nuevo plan oficial incluye racionar combustible, priorizar servicios esenciales, impulsar el teletrabajo y aplicar clases semipresenciales en universidades. Incluso regresó el concepto de “opción cero”, pensado para sobrevivir sin petróleo.

Expertos como Michael Bustamante, de la Universidad de Miami, aclaran que el PIB actual no ha caído como en los 90, pero reconocen que la crisis se percibe más dura porque el país ya venía golpeado. Además, hoy la desigualdad es más visible: quien tiene dólares resiste; quien no, se las ingenia con un salario promedio de 6.830 pesos cubanos al mes (unos US$14 en el mercado informal).

Mientras algunos reciben remesas, otros cuentan cada peso: una botella de aceite ronda los US$2,5 y una caja de 30 huevos casi US$6. En redes sociales, cubanos muestran cómo lavar ropa en ríos o cocinar con leña, aunque reconocen que no es romántico: “vivir entre humo y tizne cansa”.

Las calles ya resienten el golpe. Avenidas como el Malecón habanero lucieron semivacías, y muchos temen enfermarse por la falta de transporte. Padres y madres también alertan por la niñez: tareas a oscuras y sin internet.

Díaz-Canel dijo estar abierto al diálogo con EE.UU., pero sin presiones. Sin embargo, la historia pesa. Para Bustamante, la presión económica ha empobrecido más a la población que al gobierno. La gran incógnita es si Washington forzará un quiebre mayor o si La Habana apostará a resistir.

💬 Cuba no solo enfrenta una crisis energética; enfrenta el cansancio acumulado de décadas. La gente sobrevive, se adapta y resiste… pero la pregunta sigue en el aire: ¿hasta cuándo?

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Autor Redacción Amaneciendo

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