Después de casi 150 años de ausencia, las tortugas gigantes regresaron a la isla Floreana, en el archipiélago de las Islas Galápagos, Ecuador. Un total de 158 ejemplares juveniles —de entre 8 y 13 años— fueron liberados como parte de un ambicioso programa de restauración ecológica que busca recuperar una especie desaparecida de la isla desde el siglo XIX.

La reintroducción es encabezada por el Parque Nacional Galápagos, cuyos especialistas seleccionaron cuidadosamente a los ejemplares con mayor carga genética de la especie original de Floreana, la Chelonoidis niger, considerada extinta en esa isla desde hace más de un siglo. Los híbridos liberados conservan entre el 40 % y el 80 % del linaje original, identificado gracias a investigaciones realizadas en el volcán Wolf, en la isla Isabela.
🌱 Restaurar mucho más que una especie.
El objetivo del programa no es únicamente aumentar el número de tortugas, sino recuperar su papel ecológico. Las tortugas gigantes son consideradas “ingenieras del ecosistema”: dispersan semillas, controlan la vegetación y modifican el paisaje, ayudando a mantener el equilibrio natural de la isla.
Hace aproximadamente 200 años, Floreana albergaba cerca de 20 mil tortugas gigantes. Sin embargo, la caza intensiva por parte de balleneros, incendios y la explotación humana provocaron su desaparición total en la isla.
Hoy, los nuevos habitantes llegan en un momento estratégico: coincidiendo con el inicio de la temporada de lluvias, lo que aumenta sus posibilidades de adaptación y supervivencia frente a amenazas como especies invasoras (ratas, gatos, cerdos y burros) y plantas introducidas como la mora y la guayaba.
🧬 Un linaje que se niega a desaparecer.
Los científicos destacan que el hallazgo de tortugas híbridas con ADN de la especie original fue clave para este proyecto. A través de un programa de reproducción selectiva, buscan que con el paso de las generaciones se fortalezca cada vez más la carga genética de la especie extinta en Floreana.
Este esfuerzo representa uno de los proyectos de restauración genética más importantes del mundo, demostrando que incluso especies consideradas perdidas pueden tener una segunda oportunidad.
🌎 Orgullo local y patrimonio mundial.
Floreana, con una superficie de 173 kilómetros cuadrados y una población cercana a 200 habitantes, es uno de los territorios más remotos del Pacífico, ubicado a unos mil kilómetros de la costa continental de Ecuador. Allí conviven flamencos, iguanas, pingüinos y halcones, en un ecosistema reconocido por su biodiversidad única.
Las Islas Galápagos fueron declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en 1978, precisamente por albergar especies que no existen en ningún otro lugar del planeta.
Para los habitantes de Floreana, el regreso de las tortugas no es solo un evento científico: es un motivo de orgullo y esperanza. Después de siglo y medio, las gigantes vuelven a caminar la isla que alguna vez fue su hogar, recordando que la restauración ambiental es posible cuando la ciencia y la voluntad se unen. 🌿✨
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