Tras el operativo en el que fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, la violencia no se detuvo. Su operador más cercano, Hugo César Macías Ureña, alias “El Tuli” o “El Tulipán”, fue señalado por autoridades como el coordinador de los bloqueos, incendios y ataques que sacudieron varias regiones de Jalisco.

De acuerdo con el secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla Trejo, “El Tuli” operaba desde El Grullo, donde organizaba células armadas y movimientos logísticos. Por su parte, el titular de Seguridad, Omar García Harfuch, reveló que incluso ofrecía 20 mil pesos por cada militar abatido, incentivando la confrontación directa.
En los disturbios murieron 25 elementos de la Guardia Nacional y tres civiles, además de 33 presuntos integrantes del grupo criminal. El propio Macías Ureña fue abatido luego de intentar huir y presuntamente disparar contra fuerzas federales.

Autoridades lo identificaban como operador logístico y financiero, pieza clave en la expansión territorial del CJNG, con capacidad para reclutar, coordinar sicarios y movilizar recursos millonarios. En su poder se aseguraron más de 7.2 millones de pesos y casi un millón de dólares, además de armamento.
Aunque no fue nombrado oficialmente sucesor, asumió el control operativo tras la caída de “El Mencho”, desatando una de las jornadas más violentas recientes. Un episodio que vuelve a poner sobre la mesa el reto de contener estructuras criminales que operan con alto poder de fuego y organización.
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