Ernesto Núñez México – 04 mar 2026 – 05:40 CET Compartir en Whatsapp Compartir en Compartir en Compartir en Bluesky Compartir en Linkedin Copiar enlace Ir a los comentarios Hoy tienen la llave para abrir o cerrar la puerta de la reforma electoral, pero los aliados de Morena no siempre fueron tan poderosos. Antes del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el Partido Verde y el Partido del Trabajo eran fuerzas marginales que sobrevivían gracias a sus alianzas con el PRI y el PRD, respectivamente. Estuvieron a punto de perder el registro y eran más famosos por sus escándalos que por sus aportaciones a la política.
Morena los hizo crecer como no lo habían hecho en sus casi cuatro décadas de existencia. Obtuvieron un peso relevante en la Cámara de Diputados y el Senado y se volvieron imprescindibles para las reformas del Plan C de Andrés Manuel López Obrador y las de la presidenta Claudia Sheinbaum en su primer año de gobierno. Hoy, PVEM y PT emplean su fuerza para resistirse a una reforma electoral que pretende restarle influencia a las cúpulas partidistas, arrinconando a Sheinbaum a redactar una propuesta que solo cuenta con el respaldo de Morena y que ha sido retenida tres veces antes de difundirse su contenido.
La resistencia al regreso del “partido de Estado”, el argumento de quiebre de los dirigentes de las organizaciones aliadas del oficialismo, es en realidad una defensa de los privilegios de los que han gozado en las últimas décadas, en una historia cargada de escándalos y contradicciones, opacidad en el uso de los recursos multimillonarios que reciben cada año y liderazgos verticales basados en dinastías familiares. Alberto Anaya, Luisa María Alcalde y Karen Castrejón, el 28 de enero.
MORENA Antes del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, en el que se consolidó la coalición Juntos Hacemos Historia, ambos partidos tenían una presencia marginal en el Congreso y eran considerados parte de “la chiquillada”, un término usado para describir a los partidos políticos minoritarios, creados como satélites del PRI en los años 90. PVEM, el “partido canalla” El Verde fue fundado en 1986 por un excéntrico empresario llamado Jorge González Torres y hoy es dirigido por su hijo, Jorge Emilio González Martínez, apodado “El Niño Verde”.
Compitió por primera vez en las elecciones federales de 1991 y solo ha tenido un candidato presidencial propio, en 1994, cuando González Torres realizó campaña abanderando causas ecologistas. En las elecciones del 2000 se alió con el PAN para llevar a Vicente Fox a la presidencia; en 2006, se unió al PRI para postular a Roberto Madrazo; en 2012, volvió a ganar, aliado al PRI y al candidato Enrique Peña Nieto. En 2018, se juntó en el papel con el priista José Antonio Meade, aunque en los hechos sus dirigentes principales, como el entonces gobernador chiapaneco, Manuel Velasco, ya trabajaban en favor de López Obrador.

Conferencia del Partido Verde en Ciudad de México, en agosto de 2025. Daniel Augusto (Cuartoscuro) En septiembre de 2018, otorgaron a Morena los seis diputados que necesitaba para obtener la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y así nació la coalición legislativa. A partir de 2019, los verdes formalizaron su alianza electoral con los morenistas a nivel estatal, primero en Baja California y Puebla, y posteriormente en todo el país. En 2021, fueron parte de Juntos Hacemos Historia y, tres años después, refrendaron ese acuerdo para sumarse a la candidatura presidencial de Claudia Sheinbaum.
Bautizado como “el partido canalla” por el especialista electoral Jorge Alcocer, el Verde es el partido más sancionado en la historia del sistema electoral mexicano. En el sexenio de Peña, estuvo a punto de perder el registro por irregularidades detectadas por la Unidad de Fiscalización del Instituto Nacional Electoral, pero faltó un solo voto en el Consejo General para aprobar la pena máxima.
Sus escándalos incluyen la difusión de propaganda en plena jornada electoral, el uso de influencers para disfrazar publicidad, el financiamiento irregular de sus campañas, el rebase de topes de gasto y el engaño a mujeres (las llamadas “Juanitas”) para encubrir candidaturas masculinas y fingir el cumplimiento de las cuotas de género en sus listas de plurinominales. En el sexenio de López Obrador, el Verde creció al amparo de las alianzas de Mario Delgado, exdirigente de Morena, con líderes de ese partido como Arturo Escobar, Manuel Velasco y Ricardo Gallardo, actual gobernador de San Luis Potosí.
Delgado pactó con los verdes y el PT un esquema de alianzas que permitió a Morena encubrir candidatos bajo las siglas de sus aliados para acceder a más plurinominales, forzando la sobrerrepresentación de la alianza oficialista. Sesión en la Cámara de Diputados, en diciembre de 2025. Galo Cañas Rodríguez (Cuartoscuro) Hoy, el Verde es tercera fuerza en ambas Cámaras, solo detrás de Morena y el PAN. Con su 8,9% en la votación de 2024, accederá a 900 millones de pesos para financiar sus actividades ordinarias en 2026. Cuenta actualmente con 62 diputados y 14 senadores y gobierna cientos de municipios.
Etiquetas: Nacional, Hidalgo
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