La mezcla mexicana de exportación cerró la jornada del jueves 5 de marzo en 75.24 dólares por barril, su mayor cotización en casi 20 meses, tras dispararse un 7 por ciento en una sola sesión. En las últimas cinco jornadas, el precio del crudo mexicano acumula un rally impresionante de 21.90 por ciento, impulsado por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán que ha paralizado el tránsito por el Estrecho de Ormuz.

Este precio se ubica 37 por ciento por encima de lo previsto por la Secretaría de Hacienda en los Criterios Generales de Política Económica 2026, que estimaban un precio promedio de 54.9 dólares por barril. El secretario Edgar Amador calculó que las arcas publicas de México podrían recibir alrededor de 13 mil 100 millones de pesos adicionales por cada dólar que aumente el precio de exportación.
El Estrecho de Ormuz, por donde transitan aproximadamente 15 millones de barriles diarios de crudo, permanece practicamente cerrado desde hace varios días. Irán atacó cinco barcos y las tarifas de los buques superpetroleros alcanzaron máximos históricos por encima de los 350 mil dólares diarios. El trafico de petroleros cayó de un promedio de 24 al día a apenas cuatro.
Los especialistas advierten que si el conflicto se prolonga, el barril podría acercarse a los 100 dólares, lo que generaría presiones inflacionarias a nivel global. Sin embargo, para México el impacto inmediato resulta paradójicamente positivo: Pemex se beneficia de los precios elevados en un momento donde la petrolera estatal necesita desesperadamente ingresos adicionales.
La agencia calificadora Moodys espera que este conflicto dure unas semanas y que la navegación se reanude, pero advierte que una interrupción prolongada tendría graves consecuencias geopolíticas. Mientras tanto, México observa como la tragedia de otros se convierte temporalmente en un respiro financiero propio.
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