LO ESENCIAL
Expertos en integridad electoral advirtieron que la reforma impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum para regular el uso de inteligencia artificial y bots durante las campañas enfrenta retos técnicos, jurídicos e institucionales que podrían complicar su implementación. La iniciativa busca facultar al Instituto Nacional Electoral para ordenar el retiro de contenidos digitales identificados como campañas automatizadas, redes coordinadas o material generado con inteligencia artificial.
Uno de los principales desafíos es definir con precisión qué constituye manipulación tecnológica en el electoral. El académico de la UNAM, Maximiliano García Guzmán, explicó que la manipulación digital debería entenderse como la generación de información falsa o engañosa mediante herramientas tecnológicas que provoquen confusión entre los votantes. Sin embargo, señaló que el diseño de la norma podría generar incertidumbre jurídica si no se delimita con claridad qué es y quién es responsable de estos contenidos.

García Guzmán advirtió que uno de los riesgos es que la regulación termine concentrando la responsabilidad principalmente en quienes producen el contenido digital, mientras que los actores que lo amplifican, como medios o usuarios que lo reproducen, quedarían con menos obligaciones claras. Si la definición es demasiado amplia, puede generar incertidumbre jurídica y un efecto inhibidor en la conversación pública.
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