Chile cambió de rumbo este 11 de marzo con la toma de posesión de José Antonio Kast como presidente de la República, en una ceremonia celebrada en el Congreso Nacional de Valparaíso donde Gabriel Boric le entregó la banda presidencial. El fundador del Partido Republicano se convierte en el mandatario mas conservador desde el retorno a la democracia y gobernará hasta marzo de 2030 tras haber ganado las elecciones con el 58 por ciento de los votos.

Su triunfo representa el mayor respaldo electoral en la historia reciente del pais gracias al voto obligatorio y refleja una ciudadanía agotada por la inseguridad y cada vez mas distante de la clase política tradicional. Kast prometió una administración de emergencia centrada en reforzar el orden público, controlar la delincuencia, frenar la migración irregular y reactivar el crecimiento económico, en contraste directo con la agenda de izquierda de su antecesor.
Antes de asumir, Kast ya habia trazado su mapa de alianzas internacionales. Visitó a Javier Milei en Argentina, se reunió con Nayib Bukele en El Salvador para conocer su modelo de seguridad, mantuvo encuentros en Europa con Giorgia Meloni y Viktor Orbán y participó en la cumbre Escudo de las Américas organizada por Donald Trump en Miami, donde respaldó la política estadounidense hacia Venezuela y Cuba.
En el plano interno, su gobierno planea aplicar un ajuste fiscal de 6 mil millones de dólares en 18 meses y ya ordenó un recorte transversal del 3 por ciento del gasto público. Además, busca marcar distancia simbólica con la administración anterior mediante auditorias a la gestión de Boric y nuevas normas de protocolo para funcionarios públicos.
La ceremonia contó con la presencia de mandatarios y representantes de varios países, incluyendo a la opositora venezolana María Corina Machado. Mientras tanto, la izquierda chilena se prepara para un largo periodo en la oposición, intentando rearticularse ante un electorado que eligió claramente un cambio de dirección.
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