LO ESENCIAL
La Ciudad de México alberga al menos 1,300 inmuebles con vulnerabilidades estructurales, según datos de Huella Estructural, empresa especializada en monitoreo de edificaciones. Esta cifra refleja un problema que trasciende el envejecimiento natural de las construcciones y se entrelaza con factores ambientales y urbanos poco visibles.
El suelo de la capital presenta condiciones particularmente adversas: alta sismicidad combinada con tendencia al hundimiento, especialmente en el centro histórico. Sin embargo, estos fenómenos geológicos no son los únicos responsables del deterioro estructural.
Felipe Martínez Valle, director de la empresa de monitoreo, señala que el agua constituye uno de los agentes degradantes más insidiosos. El daño no es inmediato, pero su efecto paulatino compromete la resistencia de los materiales con el paso de los años.

Las construcciones en predios contiguos representan otra amenaza frecuentemente ignorada. Excavaciones para edificios nuevos, ampliaciones no autorizadas y obras del Sistema de Transporte Colectivo Metro pueden afectar la estabilidad de estructuras vecinas sin que los habitantes perciban el riesgo.
CONTEXTO
Las vibraciones generadas por el tránsito de camiones y autobuses en avenidas circundantes también debilitan edificaciones antiguas, incluyendo inmuebles de valor patrimonial. Martínez Valle advierte que este fenómeno es tan sutil y diario que pasa desapercibido hasta que aparecen grietas o desprendimientos, aunque la vulnerabilidad ya existía.
Los propios habitantes pueden convertirse en factores de riesgo. El especialista recuerda el caso de un edificio que colapsó sobre otro durante el terremoto de Chile en 2010 porque un inquilino había perforado un muro estructural. Cualquier modificación altera el comportamiento sísmico de la edificación.

EN PERSPECTIVA
Una concepción errónea común entre la población es asumir que un edificio que resistió sismos anteriores mantendrá su
El daño estructural es acumulativo. Las construcciones no se autorreparan, por lo que el monitoreo constante y los diagnósticos especializados resultan indispensables para prevenir situaciones de emergencia. La ausencia de señales visibles no garantiza ausencia de riesgo.
La vulnerabilidad latente de estos 1,300 inmuebles —y potencialmente de muchos más no diagnosticados— plantea interrogantes sobre la capacidad de respuesta de las autoridades capitalinas ante un fenómeno que combina responsabilidades públicas, privadas y ciudadanas.
Etiquetas: CDMX, edificios vulnerables, riesgo estructural, hundimientos, monitoreo de edificaciones, seguridad urbana, sismicidad, CDMX geo
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