LO ESENCIAL
Gabriel Milito, entrenador de las Chivas, tomó al portero Raúl Rangel por el cuello en los momentos previos a un penalti decisivo. El gesto, registrado junto a la banca, mostraba una transmisión de calma en medio de la presión del estadio de Rayados.
El marcador indicaba 2-3 a favor del equipo rojiblanco cuando el árbitro Víctor Cáceres señaló la pena máxima. Djuka, delantero de Rayados, se preparaba para cobrar su tercer tiro del encuentro tras haber anotado en dos ocasiones anteriores.
Milito susurró instrucciones mientras Rangel asentía. El entrenador argentino mantuvo contacto visual con su jugador hasta el último segundo antes de que este ocupara el arco.
CONTEXTO
La afición de Rayados esperaba el empate 3-3. La de Chivas, en cambio, anticipaba una nueva decepción en una noche que ya había mostrado volatilidad emocional en las gradas.

Djuka ejecutó el cobro a media altura, dirigido al lado derecho de la portería. La potencia fue menor a la esperada en una definición de tal magnitud.
Rangel se lanzó sobre su costado izquierdo y detuvo el balón. La atajada consumó la victoria de Chivas en Monterrey y alteró las proyecciones de la selección mexicana.
EN PERSPECTIVA
El desempeño del portero en ese instante específico —bajo la instrucción directa de Milito— operó como una prueba de fuego para su candidatura a titular con el Tri.
La escena sucedió el 11 de junio como fecha de referencia para el compromiso de México ante Sudáfrica en el Estadio Azteca. La titularidad de Rangel en ese partido quedó consolidada tras la intervención decisiva.
Etiquetas: fútbol mexicano, selección mexicana, Chivas, Rayados, porteros, penaltis, Gabriel Milito, Raúl Rangel
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