LO ESENCIAL
El dólar inició la jornada del 31 de marzo en torno a 18. 10 pesos, manteniéndose en niveles elevados tras el fuerte ajuste observado en sesiones anteriores. Aunque el movimiento intradía muestra cierta estabilidad con leve variación negativa cercana al -0.08%, el tipo de cambio continúa operando bajo una nueva lógica donde múltiples factores de riesgo se acumulan y limitan la capacidad del peso para recuperar terreno de forma sostenida.
La balanza fiscal de febrero mostró un déficit de 50,73 mil millones de pesos, ampliándose de forma significativa frente al dato previo de 19,32 mil millones. Este deterioro refuerza una tendencia que el mercado ya venía anticipando, con mayor estrés en las cuentas públicas en un entorno cada vez más exigente.

CONTEXTO
México operaba con un déficit fiscal proyectado en torno al 4.1% del PIB para 2026, con riesgos incluso de acercarse al 5%. El escenario se caracteriza por mayor gasto público, subsidios energéticos y menor dinamismo económico. El aumento del gasto destinado a contener el impacto del petróleo sobre precios internos, especialmente mediante estímulos fiscales a combustibles, reduce ingresos y presiona aún más el balance público.

El déficit fiscal elevado suele traducirse en mayor necesidad de financiamiento, aumento de deuda y presión sobre la moneda, especialmente cuando coincide con tasas a la baja y crecimiento débil. Este frente fiscal se suma a un escenario monetario complejo donde la inflación se mantiene en torno al 4.6% anual, condicionada por energía, alimentos y choques de oferta.
EN PERSPECTIVA
El Banco de México enfrenta el dilema de contener la inflación sin profundizar la desaceleración económica. La decisión reciente de recortar la tasa a 6.75% marcó un punto de inflexión: durante meses, el peso se sostuvo gracias al diferencial de tasas que atrajo flujos hacia activos locales, pero con el inicio del ciclo de recortes ese soporte comienza a debilitarse justo cuando la inflación no ha convergido al objetivo.

Aunque precios elevados del crudo pueden generar mayores ingresos en ciertos casos, en México el efecto es mixto e incluso negativo en términos netos, dado su rol como importador de combustibles refinados. El alza del petróleo presiona la inflación, encarece costos productivos y obliga al gobierno a destinar más recursos a subsidios.
Etiquetas: tipo de cambio, dólar, economía mexicana, déficit fiscal, Banxico, inflación, petróleo, mercados financieros
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