LO ESENCIAL
El dólar inició el 1 de abril en torno a los 17,90 pesos mexicanos, retrocediendo desde los niveles superiores a 18 observados a fines de marzo. El movimiento responde principalmente a un cambio en el frente externo: la menor tensión geopolítica en Oriente Medio redujo la demanda por activos refugio y permitió un ajuste a la baja de la divisa a nivel global, favoreciendo a monedas emergentes como el peso nacional.
En el plano local, los datos muestran una señal mixta. La confianza empresarial subió a 47,8 puntos en marzo, superando el nivel previsto de 46,2, lo que sugiere una leve mejora en el ánimo del sector productivo tras meses de deterioro. Sin embargo, el indicador permanece por debajo del umbral de 50 puntos que separa optimismo de pesimismo.
Este dato es relevante porque la confianza empresarial acumula varios meses en zona contractiva, lo que indica que las decisiones de inversión continúan condicionadas por la incertidumbre económica y comercial, especialmente en el de la revisión del T-MEC y el entorno global más volátil.

Por otro lado, el PMI manufacturero de S&P Global se ubicó en 48,9, superando las expectativas de 46, pero manteniéndose por debajo de 50. Esto implica que el sector industrial sigue en contracción, aunque a un ritmo menos negativo que en meses anteriores. La lectura suele interpretarse como estabilización, no como recuperación.
CONTEXTO
El contraste entre ambos indicadores refleja el momento actual de la economía: mejora el sentimiento, pero la actividad real aún no logra consolidar un giro claro.

Los datos de Estados Unidos reafirman la solidez de su economía. El informe ADP mostró una creación de 62 mil empleos en marzo, por encima de los 41 mil esperados. Las ventas minoristas crecieron 0,6% mensual y el componente subyacente avanzó 0,5%, confirmando que el consumo sigue mostrando resiliencia.
EN PERSPECTIVA
Además, el PMI manufacturero ISM se ubicó en 52,7, también por encima de lo esperado, lo que indica expansión en la actividad industrial. En conjunto, estos datos refuerzan la narrativa de una economía estadounidense fuerte, lo que tiende a sostener al dólar a nivel global y limita el margen de apreciación de monedas emergentes.

Este factor vuelve a poner sobre la mesa el diferencial de crecimiento entre ambos países, en un momento donde la economía nacional muestra señales más débiles y desbalanceadas.
Otro elemento de presión es el dato de inventarios de crudo en Estados Unidos, que mostró un aumento de 5,451 millones de barriles, muy por encima de los 1,8 millones esperados.
Etiquetas: dólar, tipo de cambio, economía mexicana, PMI manufacturero, confianza empresarial, Estados Unidos, mercados financieros, Nacional · Economía cotidiana
amaneciendo.com.mx Tu ventana al mundo