LO ESENCIAL
Marzo de 2026 se convirtió en un mes particularmente difícil para los hogares de menores ingresos. El precio de la canasta básica alimentaria en las ciudades mexicanas aceleró a 8.1% anual, casi el doble de la inflación general del mismo periodo, que se ubicó en 4.6% según datos del Inegi.
Al cierre de marzo, el costo de esta canasta en zonas urbanas —donde vive aproximadamente 70% de la población del país— alcanzó los 2,571.18 pesos por persona. Para una familia promedio de cuatro integrantes, el gasto necesario se elevó a 10,284.72 pesos mensuales.
El problema se agudiza al comparar estas cifras con los ingresos oficiales. El Salario Mínimo vigente para 2026 se sitúa en 9,582.47 pesos, lo que deja un déficit de 702 pesos para cubrir únicamente los alimentos básicos de una familia tipo. Esto ocurre a pesar del incremento de 13% anunciado el año pasado para la paga mínima de trabajadores formales.
CONTEXTO
La brecha afecta de manera directa a 42.6% de la población que percibe hasta un salario mínimo, según estimaciones del propio instituto de estadísticas. La disparidad entre el ritmo de los precios de los alimentos y el poder adquisitivo oficial se ha convertido en una carga estructural para los sectores más vulnerables.

El impacto de marzo estuvo marcado por el comportamiento de tres productos clave. El jitomate encabezó los incrementos con una alza de 126.3% en su precio al público respecto al año anterior. Esta verdura representa hasta 25% del consumo de vegetales en los hogares mexicanos, por encima del chile verde, la cebolla, la papa y el tomate.
El alza del jitomate arrastra consigo otros rubros. Los alimentos consumidos fuera del hogar —que incluyen loncherías, torterías y fondas populares— se encarecieron 7.1% anual, reflejando el efecto dominó del insumo básico en la cadena de valor alimentaria.
EN PERSPECTIVA
El tercer factor de presión fue el bistec de res, de cualquiera de sus partes, con un incremento de 10.2% en su precio. La combinación de estos tres elementos definió el deterioro del poder adquisitivo durante el tercer mes del año.
El jitomate es ingrediente esencial en caldos, sopas de pasta, salsas y ensaladas de la cocina nacional. Su volatilidad no solo afecta el gasto doméstico directo, sino que se transmite a toda la estructura de precios de la alimentación informal, donde acuden familias que buscan alternativas más económicas ante la imposibilidad de cocinar en casa.
Etiquetas: canasta básica, inflación, salario mínimo, jitomate, precios alimentos, poder adquisitivo, economía familiar, Inegi
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