LO ESENCIAL
El peso mexicano inició la sesión del lunes 13 de abril con el dólar estadounidense cotizando cerca de 17,32 pesos, nivel similar al registrado al cierre de la semana anterior. Esta estabilidad llama la atención porque ocurre en medio de una escalada geopolítica que normalmente presionaría a la divisa local.
La decisión de Estados Unidos de bloquear el Estrecho de Ormuz, anunciada tras el fracaso de las negociaciones con Irán, elevó la tensión en una de las rutas energéticas más críticas del planeta. Por ese canal circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial, por lo que cualquier interrupción representa un shock inmediato para los precios energéticos y las expectativas inflacionarias globales.

El petróleo reaccionó con una fuerte alza y superó nuevamente los 100 dólares por barril. En condiciones habituales, esta combinación de crudo caro y deterioro del sentimiento global debería haber debilitado al peso con mayor claridad; sin embargo, la moneda se mantiene firme, lo que indica que el mercado pondera factores internos y mantiene una percepción relativamente favorable sobre México dentro del universo emergente.
CONTEXTO
Este escenario contrasta con el observado a comienzos de la semana pasada, cuando una tregua de dos semanas entre Washington y Teherán provocó una caída del petróleo y debilitó al dólar como activo refugio, favoreciendo a monedas como la mexicana. Lo que entonces se interpretó como alivio temporal hoy se transforma en reescalamiento del riesgo geopolítico.

Paralelamente, los datos de producción industrial publicados por INEGI arrojan una señal menos alentadora de lo que sugiere el titular mensual. La actividad avanzó 0,4% en febrero respecto a enero, pero quedó por debajo del 0,6% esperado por el mercado. En términos anuales, la caída fue de 1,3%, más profunda que la contracción prevista de 0,7%.
EN PERSPECTIVA
Esta combinación de crecimiento mensual modesto y caída anual refuerza la imagen de una economía que evita un deterioro abrupto, pero que arrastra una base productiva débil con poco dinamismo. La resiliencia cambiaria coexiste, entonces, con un entorno real más frágil de lo que indican las cotizaciones inmediatas.

El bloqueo al Estrecho de Ormuz impone restricciones al paso de buques vinculados a puertos iraníes e incluye la interceptación de embarcaciones, una medida que eleva significativamente la volatilidad en los mercados de riesgo.
Etiquetas: tipo de cambio, peso mexicano, producción industrial, Estrecho de Ormuz, petróleo, economía mexicana, INEGI, geopolítica
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