LO ESENCIAL
En marzo, la inflación anual en México llegó a 4. 59%, su nivel más alto en cinco meses y cada vez más distante del objetivo del Banco de México de 3%. El incremento se debió principalmente al componente de frutas y verduras, que registró una subida de 21.7% anual.
Los productos que más presionaron fueron el jitomate —cuyo alza ya se observaba desde meses anteriores—, la papa, el tomate verde, el limón y el pepino. La autoridad monetaria reconoció en su minuta de política monetaria que este aumento estuvo marcado por una disminución en los niveles de producción respecto a años anteriores.
La producción de jitomate fue afectada por condiciones climáticas adversas, así como por las medidas antidumping impuestas por Estados Unidos hace casi un año, lo que desincentivó su cultivo entre los agricultores mexicanos.
A pesar del conflicto en Irán, los precios de los energéticos no se vieron afectados durante marzo y reportaron una inflación anual de apenas 0.13%. Sin embargo, se espera que el choque se refleje globalmente en los próximos periodos.

CONTEXTO
Este escenario podría traducirse en lo que se denomina "fossilflation": el incremento generalizado de precios impulsado por la volatilidad en los combustibles fósiles. Su alta dependencia en todo tipo de procesos, incluyendo el sector agropecuario por su impacto en los fertilizantes, será un factor relevante en el entorno macroeconómico cercano.
Las proyecciones de inflación para México en 2026 se mantienen entre 4.22% y 4.26%, según encuestas de la autoridad monetaria y Citi. No obstante, dependiendo de la extensión del choque de oferta en frutas y verduras y de la evolución del conflicto en Medio Oriente, podría observarse un ajuste al alza en las expectativas.
La elevada inflación en los bienes de la canasta básica afecta en mayor medida el poder adquisitivo de quienes menos tienen, es decir, tiene un efecto regresivo. Los alimentos representan una proporción mayor del gasto de los hogares de menores ingresos.

EN PERSPECTIVA
La inflación de la gasolina no ha tenido el mismo efecto en todo el mundo. Mientras Estados Unidos y Canadá registraron aumentos de alrededor de 40%, en México el incremento fue de 9.3% derivado de la activación de estímulos fiscales y acuerdos con gasolineros para topar precios.
Esto no significa que la economía mexicana no sufra mayores impactos por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Sus efectos podrían reflejarse en el costo de productos de importación y en las cadenas de suministro globales.
Los estímulos fiscales para contener el precio de la gasolina generan presiones sobre las finanzas pú
Etiquetas: inflación, economía, precios, alimentos, gasolina, finanzas públicas, México, Nacional · Economía cotidiana
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