LO ESENCIAL
Las noches lunares duran catorce días terrestres y dejan sin luz solar a cualquier base. Ese vacío de energía es el principal escollo para instalar asentamientos permanentes en el satélite. La NASA responde con una pila de combustible regenerativa que no necesita recambios ni sol para recargarse. El dispositivo usa solo dos gases: hidrógeno y oxígeno.
Al combinarse producen agua, calor y electricidad. Cuando la corriente ya no se requiere, una corriente inversa descompone el agua y restituye los gases originales, cerrando el ciclo sin pérdidas de combustible. El prototipo mide casi dos metros de alto y tres de largo, dimensiones similares a un sedán.

CONTEXTO
En su interior aloja mil componentes y 270 sensores que monitorean presión, temperatura y flujo de gases. El año pasado los ingenieros validaron los componentes básicos; ahora ensayan el ciclo completo en celdas de prueba que operan por control remoto y sin intervención humana durante semanas.

El ensayo actual verifica que la regeneración de hidrógeno y oxígeno ocurra sin degradar los materiales. Cualquier desgaste será incorporado al diseño final antes de construir la unidad que viajará a la Luna.
EN PERSPECTIVA
Una vez concluidas las pruebas en condiciones terrestres, el equipo pasará a una cámara térmica que replica el ambiente lunar: oscuridad total y temperaturas que oscilan entre 127 °C de día y -173 °C de noche. El calendario de la NASA apunta a integrar la batería en las misiones Artemis.

La agencia no ha precisado fecha, pero advierte que sin soluciones como esta no será viable mantener operaciones continuas en la superficie lunar. La tecnología, desarrollada durante cinco años, podría adaptarse más adelante a campamentos en Marte, aunque por ahora el objetivo inmediato es garantizar electricidad durante las largas noches del satélite.
Etiquetas: NASA, Luna, Energía, Artemis, Tecnología, Nacional · Ciencia y Espacio
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