LO ESENCIAL
En la secuela de El diablo viste a la moda, la diseñadora de vestuario Molly Rogers y la jefa de utilería Diana Burton seleccionaron cada reloj como parte del lenguaje visual del filme. Rogers advierte que, en la industria, los relojes funcionan como extensiones del automóvil: marcan estatus sin necesidad de palabras.
Miranda Priestly, interpretada por Meryl Streep, abandona el ostentoso Cartier Scalloped Shell de oro que usó en la primera entrega. Ahora opta por el Cartier Française en acero o en oro, según el atuendo, para proyectar una imagen más sobria y menos llamativa.
CONTEXTO
La elección responde a la presión que vive la editora en jefe de RUNWAY, que prefiere un lujo discreto frente a la crisis interna de la publicación. Para la escena del funeral de Irv, Burton colocó en la muñeca de Streep un Mini Royal Oak escarchado, pieza que cumple la regla no escrita de impresionar incluso en un velorio.

Andy Sachs, encarnada por Anne Hathaway, inicia la historia con un reloj Sharp de cuero negro que Rogers incluyó en su kit base. El modelo pequeño y sin pretensiones refleja el regreso de Andy al mundo del periodismo tras ser despedida.
EN PERSPECTIVA
Conforma su personaje gana influencia y logra evitar la compra de RUNWAY por un multimillonario tecnológico, el reloj también cambia, aunque la producción no detalla el modelo final. Burton subraya que cada pieza fue elegida personaje por personaje, gracias a una red de contactos en la industria relojera que le permite acceder a antiguos y nuevos modelos.
La estrategia busca que el espectador identifique niveles de poder sin necesidad de diálogo explicativo. Rogers concluye que la cultura de los relojes se ha vuelto tan central en la moda que omitirla habría sido un error de continuidad narrativa.
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