LO ESENCIAL
Un centro de datos ya no es solo un cuarto con servidores: es el corazón físico de la nube y de la inteligencia artificial. Aloja clusters de GPU que entrenan modelos de generación de texto o imágenes y exigen electricidad y refrigeración constantes.
Estados Unidos reúne 40 % de la capacidad mundial y en 2025 invirtió más de 500 mil millones de dólares en estas plantas, según estudios citados por Ramiro Tovar Landa. La brecha con Europa y América Latina crece mes a mes. La dependencia comercial es ya visible.

CONTEXTO
Las importaciones estadounidenses de productos clave para IA crecieron 73 % entre 2023 y 2025, mientras el resto de mercancías apenas subió 3 %. Sin ese boom, el déficit comercial de EU habría sido 194 mil millones de dólares menor en 2025, lo que demuestra el peso fiscal del sector. México aparece apenas en los mapas de localización de hiperscalers.
Ninguno de los grandes operadores —Amazon Web Services, Microsoft Azure, Google Cloud, Equinix o IBM Cloud— ha anunciado un centro de entrenamiento de IA en territorio nacional; solo existen nodos de almacenamiento y conectividad.

EN PERSPECTIVA
La ausencia implica costos: las empresas mexicanas pagan tarifas de nube más altas y sufren latencia al subir datos al sur de Texas. La especialista señala que el país puede ofrecer mano de obra técnica, energía relativamente barata y cercanía logística con el mayor mercado consumidor.
Pero requiere reformar tres cuellos de botella: certeza jurídica sobre protección de datos, ampliación de la red de transmisión eléctrica y esquemas de incentivo fiscal que compitan con los de Arizona o Ohio. De no cerrar esas brechas, México seguirá siendo un exportador de talento y un importador de inferencia en la nube.
Etiquetas: centros de datos, inteligencia artificial, comercio digital, infraestructura tecnológica, inversión, Tecnología e IA
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