LO ESENCIAL
El Informe Trimestral que el Banco de México publicó ayer contiene una importante ajuste en su perspectiva: la Junta de Gobierno recortó su pronóstico de crecimiento del PIB para 2026 de 1. 6 a 1. 1 por ciento —medio punto porcentual, una de las revisiones más drásticas entre dos Informes consecutivos en años recientes— y, al mismo tiempo, reiteró que con el recorte de su tasa objetivo a 6. 50 por ciento “concluyó el ciclo iniciado en marzo de 2024”. El mensaje fundamental es este: la economía va a crecer la mitad de lo que esperábamos hace tres meses y pese a ello, ya no vamos a bajar la tasa.
CONTEXTO
La aparente contradicción tiene una explicación que vale la pena diseccionar, porque marcará la pauta de la política monetaria por lo que queda del año. El recorte al pronóstico de crecimiento no es cosmético. Responde a una contracción “considerablemente más débil de lo esperado” en el primer trimestre —en palabras del propio Banxico—, con reversión de la actividad industrial y caída de los servicios. El intervalo de pronóstico ahora va de 0. 5 a 1. 7 por ciento, y se reconoce que el balance de riesgos sigue sesgado a la baja, con la revisión pendiente del T-MEC, los cambios de política comercial en Estados Unidos y los conflictos geopolíticos encabezando la lista.

La brecha del producto se amplía y permanecerá en terreno negativo a lo largo de todo el horizonte de pronóstico. Es decir: la economía operará por debajo de su potencial al menos hasta 2027, y la holgura —ausencia de presiones de demanda— se vuelve un argumento claro del banco central. ¿Por qué entonces no seguir recortando? Aquí entra la aritmética económica. La tasa real de corto plazo bajó de 3. 07 a 2. 79 por ciento entre diciembre y mayo, según los cálculos del propio Banxico. El punto medio del intervalo estimado para la tasa neutral en el largo plazo está en 2. 7 por ciento. La distancia entre la postura actual y el terreno neutral es de apenas nueve puntos base.
EN PERSPECTIVA
En lenguaje llano: el Banco de México ya casi no tiene espacio para seguir bajando sin abandonar la restricción monetaria. La pausa anunciada no es tanto un acto de convicción como uno de reconocimiento: el ‘cuarto de bala disponible’ se reserva para una contingencia. La lectura del dato de inflación de la primera quincena de mayo que dio a conocer el INEGI el 22 de mayo refuerza esta interpretación. La inflación general anual se moderó a 4. 11 por ciento, debajo del 4. 45 por ciento de abril. A primera vista, una buena noticia. Pero al desagregar, la fotografía es más matizada. La caída del componente no subyacente —que retrocedió
Etiquetas: Nacional · Economía cotidiana, Hidalgo
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